Sáb. Feb 4th, 2023

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El padre Gassendi, primero en medir la velocidad del sonido.

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Gassendi fue un sacerdote, filósofo y científico francés, nacido el 22 de enero de 1592 que, por influencia del estudio de las obras de Epicuro, elaboró una teoría sobre la constitución de la materia en la que se conjugaba la doctrina atomista, materialista y mecanicista de Epicuro, con aspectos espiritualistas y finalistas que la hicieran compatible con la existencia de Dios, la Providencia divina y la libertad del hombre.

También fue el descubridor de un fenómeno meteorológico muy infrecuente: los parhelios. Cuando en las capas altas de la atmósfera se acumulan los cristales de hielo, la luz que procede del sol (y a veces también la de la Luna) se refracta a través de ello y provocan en el observador terrestre la sensación de que hay dos círculos brillantes a ambos lados del sol o de la Luna, según el caso.

Sus observaciones sobre la acústica y el movimiento son de tanta magnitud como sus observaciones meteorológicas. Un ejemplo es su medición de la velocidad del sonido en el aire. Fue el primero en lograrlo y lo hizo haciendo disparar un cañón a una larga distancia y midiendo el tiempo transcurrido entre la llegada del resplandor y la del sonido. Esta fue una de las muchas aportaciones científicas de un sacerdote apasionado por la ciencia, la filosofía y que murió con fama de piadoso y caritativo.

Uno de los homenajes más significativos que se han hecho a este sacerdote científico ha sido el hecho de que, en 1818 se emitió una moneda con su efigie impregnada. También cabe hacer notar que existe un gran cráter lunar dedicado a Gassendi.

Alguno podrá pensar que toda esta dedicación a la ciencia le condujo a relegar a un segundo plano su labor sacerdotal. Nada más lejos de la realidad. Gassendi fue recordado mucho tiempo después de su muerte como “ese sacerdote santo” siempre dispuesto a ayudar a los pobres. La cantidad y la calidad de sus amistades testimonian su carácter modesto y conciliador. Murió en París el 24 de octubre de 1655.

Tomado de mi libro: Aportes de la Iglesia a la humanidad.
Puede ver este artículo también publicado en el periódico LA INFORMACION en este enlace

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