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Camino Sinodal de la Iglesia Católica Alemana: Camino al Cisma.

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“Y ahora vengamos a hablar de la unidad que de modo especialísimo llevamos en el corazón y que tiene íntima relación con el oficio pastoral que Dios nos ha confiado; es decir, de la unidad de la Iglesia. Todos saben que nuestro divino Redentor fundó una sociedad, que habrá de conservar su unidad hasta el fin de los siglos: He aquí que yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo (Mt, 28,20); y que para esto Jesucristo dirigió al Padre celestial ardorosísimas súplicas. Esta oración de Jesucristo, que, sin duda, le fue acepta y escuchada por su reverencia: Padre, que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, para que también ellos sean uno en nosotros (Jn 17,21). Engendra en nosotros una esperanza dulcísima y nos da la seguridad de que finalmente todas las ovejas que no pertenecen a este redil sientan el deseo de volver a él; y así, conforme a las palabras del divino Redentor, habrá un solo rebaño y un solo pastor (Jn 10,16)”.  Carta Enc.  Ad Petri Cathedram 1959 de san Juan XXIII.

Con estas palabras de preámbulo, estamos asistiendo ya casi al final de lo que se avecina como la posibilidad más segura, que es un nuevo cisma en la gran familia espiritual de nuestro Señor Jesucristo, – Su Iglesia -, que es también nuestra iglesia. Este posible cisma está siendo encabezado y propiciado por la Iglesia Católica en Alemania que, desde hace ya más de un año, viene caminando en lo que ellos mismos han llamado “El Camino Sinodal”. Desde fuera se percibe que este camino sinodal se propone evaluar, cuestionar y proponer la doctrina milenaria católica, sobre todo en lo que respecta a la moral sexual y la doctrina sacramental. Es bueno aclarar que, la sinodalidad ha estado presente siempre en la Iglesia. Pero el problema puede venir por el sentido que se le dé a esa sinodalidad.

No han sido pocos los encuentros de discusión que sean tenido entre esta iglesia particular alemana y la Sede Apostólica Vaticana. Las propuestas que estos hermanos alemanes han estado discutiendo, pudiera ser que genere problemas que afecten la unidad de la Iglesia de Cristo. Se viene manejando así una visión de una “nueva iglesia” que, se contrapone a la supuesta idea de la “vieja iglesia”. Parece ser que esta nueva iglesia surge de la interpretación errónea y equivocada del Concilio Vaticano II, con una idea de discontinuidad, mientras que otros defienden la continuidad de la Iglesia expresada y manifestada en el Concilio. Hay quienes defienden lo que han llamado “el espíritu del Concilio”, en discontinuidad con los más de dos mil años de existencia y camino eclesial. Y otros afirman todo lo contrario: que sigue habiendo continuidad.

 

Propuesta de la Iglesia de Alemania

Pero ¿qué es lo que ha propuesto esta Iglesia particular alemana con relación a la enseñanza y que afectan la doctrina sacramental y moral sexual católicas? Pues proponen la ordenación sacerdotal de las mujeres, que las parroquias puedan ser dirigidas por mujeres, los obispos y sacerdotes puedan ser elegidos y sancionados por los laicos, abolición del celibato sacerdotal y por lo tanto, que los sacerdotes se puedan casar; que a la comunión sacramental puedan acceder los miembros de otras iglesias cristianas no católicas, así como también los divorciados y vueltos a casar puedan acceder a la comunión sacramental, que las parejas homosexuales puedan recibir la bendición en la Iglesia, y otras más.

Los documentos conclusivos de este camino sinodal alemán ya están en su fase final y casi listos para ser entregados a la Sede Apostólica en el Vaticano para su aprobación. Pero, hemos de estar confiados en que los mismos no serán aprobados por el Papa Francisco, que ha sido muy claro desde el principio con esta acción que han llevado a cabo los obispos alemanes, cuando les envió aquella carta donde les alertaba y al mismo tiempo alentaba sobre este cometido.

El papa reconoce logros de la Iglesia en Alemania. Pero también identifica los síntomas de la crisis actual: pocos católicos van a misa los domingos o se confiesan. La esencia de la fe de muchos se va evaporando y el número de sacerdotes está en caída. Al papa le preocupa la ruptura que puede darse con la Iglesia Universal y separarse de la comunidad global de la fe, así como la tentación de los promotores del gnosticismo, etc.

En la más reciente respuesta del cardenal Kurt Koch, – presidente del Pontificio Consejo para la promoción de la Unidad de los Cristianos -, al teólogo alemán Volker Leppin, que lo criticó por oponerse a la propuesta de lo que ellos han llamado la “Hermandad de la mesa Eucarística” entre católicos y protestantes, para que estos últimos accedan a la comunión sacramental. El cardenal ha advertido de serias discrepancias entre las afirmaciones de este grupo y la práctica común de las iglesias protestantes, por ejemplo: el bautismo y el reconocimiento mutuo del bautismo son considerados la base del ecumenismo.

Si, por otro lado, un compañero ecuménico relativiza el bautismo de tal forma que ya no es ni siquiera un prerrequisito para la participación en la mesa del Señor, el asunto debe entenderse como algo que cuestiona la base del ecumenismo.

Por otro lado, tenemos las afirmaciones del obispo de Essen, Mons. Franz Josep Overbeck, que apoyó públicamente la huelga de mujeres contra la Iglesia en Alemania, convocada por un grupo de católicas tras el no del papa Francisco a la ordenación de las diaconisas (mayo/2019). Este obispo afirmó que, si el Vaticano no les concede a ellos lo que piden, entonces se irán al cisma y que este sería mucho más grande que el cisma que encabezó Martín Lutero, ya que abarcaría a la Iglesia Universal.

No hay dudas de que la situación de la Iglesia Católica en Alemania es dramática. Se está al borde de la erosión, decaimiento de la fe y la unidad eclesial querida por Cristo desde el principio para su Iglesia, discípulos y seguidores. A mi entender, este proceso o camino sinodal alemán, no ha traído más que descontentos y fuertes críticas a la Iglesia Universal y, al mismo tiempo, escándalo.

¿Qué Iglesia queremos ?

Él mismo nos hace preguntarnos: ¿cuál es la Iglesia que tenemos y queremos creer y estar? ¿En la Iglesia de Cristo, que es la que conserva el depósito de la fe? ¿Qué está en el mundo, pero no es del mundo y que nos conduce a la salvación? o ¿La nueva iglesia modernista y progresista que nada tiene que ver con la proclamación de la sana y milenaria doctrina evangélica y católica? ¿Una iglesia que no es ella iluminada ni tampoco puede iluminar a este mundo en tinieblas?; o ¿la Iglesia de Cristo que es y está puesta como luz para que alumbre a todos los de la casa y que, viendo sus buenas obras, puedan y den gloria a su Padre del cielo?

A toda la Iglesia alemana hay que recordarles las palabras de Benedicto XVI, que dijo: “Servir significa cercanía, pero sobre todo significa también obediencia. Nosotros no nos anunciamos a nosotros mismos, sino a Él y su palabra, que no podemos idear por nuestra cuenta.  Sólo anunciamos correctamente la palabra de Cristo en la comunión de su Cuerpo. Nuestra obediencia es creer con la Iglesia, pensar y hablar con la Iglesia, servir con ella”.

Sigamos pidiéndole a Cristo por la unidad de su familia espiritual y santa; oremos por esta Iglesia particular alemana para que sea iluminada y guiada por el Espíritu Santo bajo la guía del Vicario de Cristo; porque la unidad de la Iglesia de Cristo es y sigue siendo un don y una tarea.

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