Mar. Jul 27th, 2021

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Vivir en comunión

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El valor de la comunión se asocia a la unión de dos o más cosas en lo que tienen en común. A una relación que se establece con otros implicando intimidad, comunicación y un trato familiar.

La comunión nos une en hermandad, en oración, nos lleva al compromiso y a la participación, nos conecta con Cristo y es la evidencia del encuentro con Él.
Comunión que une en hermandad:

Vivir en comunión nos lleva a comprender el sentido de hermandad existencial que tenemos con todos los seres humanos. A evitar privilegios y exclusiones en nuestras relaciones como nos lo recuerda Romanos 12:16: “Vivamos como si fuéramos uno solo. No seamos altivos, sino juntémonos con los humildes. No debemos creernos más sabios que los demás”.

También en 1 Pedro 3:8 se nos insiste en la comunión que nos hermana: “ En fin, únanse todos en un mismo sentir; sean compasivos, misericordiosos y amigables; ámense fraternalmente”.

Comunión como participación:

El espíritu de comunión debe llevarnos al compromiso y la participación a favor de las obras del reino de Dios que son la paz, la justicia y el amor. Muchas de las buenas causas y las grandes conquistas humanas son fruto de la unión de seres humanos que expresaron su fe en obras de bien para la humanidad.

Comunión en oración:

La comunión se vive en oración. Poniendo unidos ante el Padre, como ofrenda, todas las bendiciones, preocupaciones y peticiones, convencidos de que las cargas se alivianan cuando otros nos ayudan con nuestras cruces y presentarlas a Dios es el mejor camino para vencerlas. Hechos 1:14, nos lo recuerda enfáticamente: “todos ellos oraban y rogaban a Dios continuamente, en unión de las mujeres, de María la madre de Jesús, y de sus hermanos”.

Comunión es unión a Jesús:

Siempre que nos unimos por Jesús, Él se hace presente en nosotros. Esa es una de sus promesas expresadas en Mateo 18:20: “Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Jesús nos manda a vivir unidos para poder expresar el amor como camino de purificación y perfección. Mirar siempre al otro nos convierte en mejores a todos.