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DISCERNIR EL FONDO DE NUESTRAS PALABRAS

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EVANGELIO DE HOY: 31/8/21 (Lc 4,31-37).

El evangelio de hoy continúa hablándonos de la misión de Jesús en la zona de Galilea. Se sigue haciendo referencia a la sinagoga como escenario de su predicación. El enfrentamiento verbal entre Jesús y un endemoniado nos permite discernir el fondo de nuestras palabras; o sea, identificar si las mismas tienen autoridad espiritual, o si está influenciadas por el mal espíritu. Meditemos:

PALABRAS CON AUTORIDAD ESPIRITUAL

  • La misión de Jesús nos alerta a estar despiertos para desenmascarar al demonio quien, educadamente, se sienta en la sinagoga. Pero también se puede sentar en nuestros corazones y permanecer ahí de manera cautelosa.
  • El conflicto comienza con la enseñanza de Jesús, centrada en la Buena Noticia para los pobres y los cautivos; dicha sustancia sintetizan el querer de Dios; y su querer tiene fuerzas contrarias. Los oídos del mal no la resisten. Le incomodan. Le atormentan. Las palabras del Señor son puras. Su pureza contrasta con la inmundicia del demonio que escucha y se resiste.
  • Cuando el demonio se expresa, Jesús lo identifica y lo somete, porque habla con la autoridad de Dios. Dos veces el texto menciona la autoridad de las palabras de Jesús. Dicha autoridad tiene que ver con: “fuerza”, “capacidad”, “libertad”, “divinidad”, “unción”…
  • Tienen autoridad las palabras que se comunican con la fuerza del Espíritu, con la libertad de los hijos y las hijas de Dios. La palabra de fuerza espiritual se siembra en los corazones como semilla en la tierra. Tiene capacidad, por gracia, de remover e instaurar un nuevo orden, según el sueño de Dios.

PALABRAS INFLUENCIADAS POR EL MAL

  • El demonio se esconde donde piensa que nadie ha de descubrirlo. Pero por sus gestos y palabras, quien está despierto en el Espíritu, lo identifica.
  • Se destaca el discernimiento trascendente de Jesús: sabe que no todo el que le reconoce como el Santo de Dios está de su parte. Está de su parte quien gusta, acepta y vive sus enseñanzas.
  • Las palabras influenciadas por el mal se apoyan en medias verdades, porque éstas tienen alto nivel de confusión.
  • Las palabras del mal inciden en personas vulnerables, las dominan y controlan. Se hace entonces necesaria la autoridad espiritual para rescatarlas sin hacerles daño.

Señor: en esta mañana pedimos perdón por las veces en que nuestras palabras han estado permeadas por el mal espíritu. Basta con que nos descuidemos en la oración y se nos apagan los sensores para prevenir su presencia. Queremos estar de tu parte, gustar de tus enseñanzas y vivirla, de esta manera compartiremos la autoridad que viene de ti. Ya conoces nuestra debilidad. Que venga tu Santo Espíritu a cubrirnos y a fortalecernos. Que todo lo que comuniquemos esté purgado con tu Fuego. Que sean palabras liberadoras, portadoras de vida abundante para nuestro bien y el de tu Pueblo.

  1. ¿Cuáles son las características de las palabras que salen de mi boca?
  2. ¿Cómo estoy integrando en mi vida cotidiana la fe que profeso?
  3. ¿Las enseñanzas de Jesús me atormentan o me fascinan?