Mié. Dic 8th, 2021

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¡CUÉNTANOS LO QUE HAS VISTO Y OÍDO!

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LECTURAS DE HOY: 24/10/21
(Jr 31,7-9; Sal 125; Hb 5,1-6; Mc 10,46-52)

Hoy la Iglesia celebra el DOMUND (jornada mundial de las misiones), y nos invita a apoyar y a rezar para renovar la fuerza evangelizadora. Desde este sentir, nos acercamos al evangelio de este día:

… Trata del ciego Bartimeo quien estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Su suerte empezó a cambiar cuando oyó a Jesús, que estaba pasando por allí. No le pudo ver, pero sí oír. Antes de que Jesús llegara a su visión, había alcanzado su alma. Nos habla de la importancia de escuchar para recibir la gracia de la visión.

La imagen de “estar sentado”, “al borde”, comienza a transformarse cuando, en vez de limosna él pide con insistencia, a Jesús, “compasión”. Llama la atención la reacción de Bartimeo ante la forma que le dicen que Jesús atenderá su pedido: “ánimo” (soltó el manto); “levántate” (dio un salto); “te llama” (se acercó a Jesús).

La pregunta clave dicha por Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?”. Bartimeo pide aquello que le cambiará su suerte: -“Que pueda ver”. Al encuentro con Jesús nace una nueva vida, un nuevo nacimiento, por la fe: “del estar sentado” al ponerse en seguimiento; del estar a oscura, a ver la Luz. Bien se aplican a este hombre las palabras de la carta a los Hebreos: “Yo te he engendrado hoy”.

Bartimeo nos habla de la espiritualidad de la evangelización: llevar la luz de Cristo a todos los pueblos para que oigan, vean, y cuenten a los demás como discípulos misioneros. La luz del Señor cambia la suerte de su pueblo, como se expresa en el conjunto de las lecturas. El motor de esta transformación acontece desde la compasión paternal de Dios, quien guía al pueblo entre consuelos y alegrías. Consuelos y alegrías es el resultado de retornar a Dios.

Jesús: hay una multitud sentada al borde del camino, nosotros pedimos tener buen ánimo y fe para decirles que tú le llamas y le esperas. Con el salmista queremos cantar: “cuando el Señor cambió nuestra suerte parecíamos soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares”.

  1. ¿He experimentado al Señor cambiando mi suerte?
  2. ¿Estoy pidiendo “limosna” o “visión”?
  3. ¿Qué hago con lo que he visto y oído?