Sáb. May 28th, 2022

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LA PERSONA DE JESÚS: UNA GRACIA Y UN ESCÁNDALO.

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EVANGELIO DE HOY: 22/1/22 (Mc 3,20-21).

Hoy se nos presentan dos versículos considerados por la Iglesia suficientes para la reflexión y la conversión. Cuentan sobre la tanta gente que se aglomeraba en “casa” de Jesús, hasta el punto que no le dejaban ni comer. No hay en los evangelios evidencia de dónde quedaba la casa de Jesús. Sí la afirmación de que no tenía dónde reclinar la cabeza. Esto muestra que la casa de Jesús estaba allí donde se reunía en comunidad con sus discípulos. Donde estaba el Maestro y los discípulos estaba también la casa.

Se observa un contraste entre los años que Jesús pudo vivir oculto en Nazaret, y el nuevo panorama al que se enfrentó con su vida pública. Jesús no se quejó. No puso horario de visita. Estuvo disponible a todo momento y a cada hora. Debió suponer para Él un gran esfuerzo. Con todo, su misión no era vista por todos con los mismos ojos de fe. Donde unos contemplaban a Dios, otros visualizaban al maligno. Comenzaron a calumniar su persona y sus prodigios.

Llama la atención el papel de María en la vida pública de Jesús. Si vamos mapeando su presencia en esta etapa del Hijo, Ella sencillamente aparece en los momentos de dificultades: cuando lo juzgaron de loco, como en este caso; cuando faltó el vino, camino a la cruz, y en la cruz misma. María siguió a Jesús de cerca, pero a manera discreta y prudente, interviniendo con sabiduría. Ella fue respaldo y sostén oportunos. Presencia consoladora. Nunca apareció desentendida, sino sabiendo lo que ocurría. Alguien conocido iría a contarle las cosas que decían sobre Él. La Madre se mostró angustiada, debió sentir preocupación ante el rechazo a Jesús por sectores de influencia social y religiosa.

Quien se disponga a servir al Señor, con sinceridad, desde sus dones y sus carismas, en el pasaje de hoy se muestra el espejo de tales consecuencias. A Jesús no le interesó caerle bien a todo el mundo, ni ser aceptado por todos. Su foco estuvo en hacer la voluntad de su Padre; y desde allí fue por siempre muralla firme. Las críticas y las calumnias no lo movieron. No lo desenfocaron. Usted nunca vio a Jesús desesperado, nervioso, ansioso… Los comentarios no le agredían interiormente. No lo desestabilizaron.

Señor: estamos aquí aprendiendo contigo. Hemos de reconocer que algunas veces las críticas vacías nos han movido el piso y nos han distraído de la misión asumida. Perdón. Reconocemos que necesitamos seguir creciendo en actuar por convicción honesta y en libertad de espíritu. Danos fuerza suficiente para entregar nuestras vidas sin regateos. Y gracias, Señor, por regalarnos a tu Madre, la que siempre sale a nuestro favor cuando las circunstancias lo hacen necesario.

  1. ¿Refunfuño mucho si no me dejan tiempo ni para “comer”?
  2. ¿Qué influencia tienen en mi estado de ánimo las críticas externas?
  3. ¿Siento el respaldo y la presencia de la Madre acompañando mi fe comprometida?