Dom. Jul 3rd, 2022

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En tiempos de Jesús, pienso que aunque no existían redes sociales, como hoy en día, las noticias corrían de un lugar a otro. Y hasta el mismo Jesús toma parte de los argumentos de la cotidianidad, para llamar la atención a reaccionar de quienes quieren seguirle (Lucas 13,1-9). 

Masacres, tragedias y hasta una historia de una planta estéril, dan lugar para una llamada a no dejar para después, el proceso de conversión, el proceso de transformación interior, para vivir según Dios quiere. 

El Señor viene a buscar frutos. Y pone afiches, buscando en nosotros esos frutos. La Cuaresma es el tiempo para revisar el por qué nos hemos vuelto infructuosos, pasando a ser simplemente plantas ornamentales. 

La reacción del impetuoso es cortar, arrancar, cerrar, tirar la toalla. Tres años buscando frutos. La lógica divina es la del hombre paciente que sabe abonar, cuidar, dedicar más tiempo, buscar otras estrategias. 

¿Cuáles frutos puedo dar? Pregúntate. Deja de ser un sinvergüenza, un ladrón, un amargado lleno de rabia, egoísta, que busca solo gratificante en esta vida. Porque así nunca podrás dar fruto. No es cuestión de darse golpes de pecho, como si te fueras a sacar los pulmones. Demos frutos de justicia. 

¿Cómo va tu camino cuaresmal? Sé dueño de tí, no te dejes arrastrar por los instintos. Vive en comunión con los demás y en diálogo permanente con Dios, para poder dar los frutos de vida eterna esperados. Amén.