Vie. Jul 1st, 2022

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SEAMOS LOS “BURRITOS” QUE CARGAN A JESÚS

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EVANGELIO DE HOY: 10/4/22 (LUCAS 19,28-40).

Hoy, domingo de ramos, aunque el evangelio escogido es la pasión del Señor (en Lucas), para la procesión se lee el pasaje tomado del mismo evangelista (19,28-40); que nos presenta a Jesús como rey; un rey humilde y sencillo quien, montado en un burrito entra a Jerusalén. Nos recuerda que a los corderos mansos, llevados al matadero, los trasladaban atados, con todo y leña, en estos animales, para el sacrificio.
 
Un sabio profesor de Biblia enseñaba a sus estudiantes que las palabras más repetidas en el texto eran importantes. Entonces, los estudiantes, escudriñando este pasaje, asombrados, cuestionaron al maestro: – “Profesor, aquí se hace más referencia al burro que a Jesús”. Contaron:
 
“Encontrarán un burrito atado”, “no ha montado en él ningún hombre”, “desátenlo y tráiganlo”, “el Señor lo necesita”, “desataron al burrito”, “¿por qué lo desatan?“, “el Señor lo necesita”, “trajeron al burrito”, “hicieron montar en él a Jesús”, “Jesús avanzaba en el burrito”, “extendían sus mantos por el camino”. Prosiguieron los estudiantes cuestionando: – ¿Quién es ese burro, profesor? Él respondió: – “Mis queridos, ustedes son esos burros que tienen que cargar a Jesús”.
 
En este sentido, el bendecido burro también llamó la atención de san Francisco de Sales, y de él destacó tres características que, según considera, llevaron al Señor a escogerlo para su entrada a Jerusalén:
  
 “La primera característica es la humildad de este animal. Jesús, al estar enamorado de la humildad y la sencillez, nada que no fuera humilde podía servirle de montura, Dios no habita ni descansa sino en el corazón humilde y sencillo…  

La segunda característica es su paciencia. La humildad tiene tanto en común con la paciencia que no pueden ir una sin la otra; quien quiera ser humilde, tiene que ser paciente pues no se pueden soportar, por largo tiempo, los trabajos y adversidades sin tener humildad, y ésta nos vuelve dulces y pacientes

El tercer motivo fue porque este animal es obediente y se deja cargar cómo y tanto como se quiere, sin disgusto y sin sacudir nunca la carga que se le pone encima… El santo concluye diciendo: ¡Bienaventuradas las almas que son dóciles y sumisas, pues el Señor las conducirá!”

Señor: ahora comprendemos, la importancia no está en el burro en sí, sino en quien este animal carga. Nosotros queremos cargarte. Y en este tiempo de Semana Santa, que ya nos llega, deseamos despejarnos de todas las cargas inútiles, para llevarte con dignidad.

Queremos ir contigo, por ese camino que sabemos es martirial; un martirio que abraza la humildad, la paciencia, la obediencia. No sabemos la dirección ni el rumbo sin ti. Señor, que seas tú quien gobierne nuestros pasos. Nunca pensamos ser animales, pero sí necesitamos aprender de éste.

Ayúdanos a tener la actitud buena, ya que eres una carga santa y exigente: no haces alarde de tu categoría divina, sino que te despojas y te rebajas; enséñanos a bajarnos contigo y que sea Dios, a su hora y a su momento, quien contigo y en ti, nos levante a una vida nueva.

  1. ¿Cómo está mi humildad, mi paciencia y mi obediencia en el seguimiento de Jesús?
  2. ¿Estoy cargando otro peso, en la vida, desvinculado con su causa?
  3. ¿Cómo estoy permitiendo que el Señor dirija mis pasos hacia su meta?
  4. ¿Cómo comprendo que la importancia no está en quien carga, sino en Aquel a quien se está cargando?