Dom. Jul 3rd, 2022

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Venciendo el Mal con el Bien

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Desde niños nos enseñaron que si alguien nos hacía algún bien le debíamos decir ¡Gracias! Y hacerle el bien también (devolverle un abrazo al amiguito, compartir la merienda con el que lo hacía con nosotros), en fin, regresar a los demás en buen trato que nos ofrecieran, sin embargo, también a muchos nos decían: – Si alguien te da, ¡Devuélvele el trompón, no te quedes dao!… Si puedes dale duro para que no te vuelva a golpear más nunca…’’

Recuerdo una vez que un ‘‘amiguito’’ de mi hermanito, en aquel tiempo de preescolar, le escupía o pellizcaba todos los días, y mi madre a quien amo con todo mi ser, le había dicho a Malvin que no se quedara ‘‘dao’’ para que lo respetaran, así que al día siguiente cuando el compañerito le escupió, mi hermano le dio un loncherazo, con el cual me imagino que partió al amiguito, porque su lonchera era de plástico duro… ¿Y saben qué?, aquel compañerito nunca más le golpeó, pero ¿Cómo sería la sociedad si aplicáramos la ley del Talión, del ‘‘Ojo por Ojo y Diente por Diente’’ (devuelvo con el mismo acto o incluso con otro peor que el que reciba)?

Si alguien nos mintiera, entonces le mentirías para atrás; si un conductor nos voceara insultándonos o se nos atravesara con imprudencia, entonces le tuviéramos que devolver igual; si alguien nos robara, entonces deberíamos robar; si nos golpearan, nosotros golpear más fuerte aún o si nos mataran a un ser querido, nosotros también matarle a alguien al otro, ¿En qué nos convertiríamos…?

Jesús vino a enseñarnos lo opuesto: «No resistas al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos.» (Mateo 5, 38-42).

Ganar al mal a fuerza de bien es la actitud correcta para vencer al odio, a la violencia, al egoísmo y a todos los males. ¿Cómo van a producirse cambios en aquel que te desprecia o es odioso(a) contigo si tú también le evades o le desechas? Más bien dale un gesto de cariño, una sonrisa, una notita con una frase de aprecio, y hazlo con constancia, aunque te duela y verás cómo en algún momento, cuando menos te lo esperes ¡Cambiará!.

¿Cómo vas a enseñarle al que es violento contigo a calmar su ira? ¿A base de golpes? ¿No se volverá más agresivo(a)? ¡Ámale! porque su corazón está vacío, pero si te maltratara busca ayuda, explícale a quien te violenta con firme actitud que no tolerarás sus agresiones, pero no le devuelvas igual, no le golpees o insultes porque estarás cometiendo el mismo mal.

¿Y si tu pareja, amigo o familiar es egoísta contigo? Llévale un chocolate, del que más le gusta; en la hora de almuerzo sírvele, cuando cobres dale parte de tus ingresos, así él/ella tarde o temprano se sentirá que es injusto(a) y aunque sea por vergüenza al principio empezará a abrirse y aprenderá a compartir poco a poco. No será fácil vencer al mal con el bien, pero a Jesús, nuestro modelo a seguir, ¡Le dio resultado!, pues venció el pecado dando Amor, su propia vida entera.

Nosotros aun siendo pecadores, a pesar de que le ofendemos a diario, Dios continúa regalándonos su Amor, desde que dio su vida por ti, por mí y por cada uno de nosotros los hombres a través de Su Hijo Jesús hasta darnos la vida día a día, y sigue, y sigue dándonos mucho bien aun cuando le fallamos: La hermosa naturaleza, ¡Un espos(a)! ¡Una familia!, ¡Los hijos!, ¡Un hogar!, ¡El alimento!, ¡Su perdón!, ¡Su Gracia!, ¡La Salvación!.

Pidámosle Su Amor y Su Fuerza para amar y hacer el bien aunque nos duela, sólo así muchos que no le conocen se salvarán e incluso nosotros mismos:

«Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.” Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto. » (Mateo 5, 43-48)