Mié. Jun 29th, 2022

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SANTA CATALINA DE SIENA, VIRGEN Y DOCTORA DE LA IGLESIA.

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EVANGELIO DE HOY: 29/4/22 (Jn 6,1-15)

El evangelio nos habla de la multiplicación de los panes…, oportuno para recordar a una mujer que supo, por la gracia del Espíritu, hacer vida los deseos de Cristo, haciendo que los hambrientos existenciales comulgaran, en comunión eclesial, el pan de vida. Meditemos, a la luz del Resucitado, y animémonos a seguir, como ella, los caminos de santidad:  
 
Santa Catalina de Siena (25/3/1347- 29/4/1380). La penúltima de 25 hermanos. Con 6 años tuvo la primera visión (se dejó cautivar por la mirada de Cristo) y desde entonces hizo para Él voto de virginidad. En 1363 ingresa a la Orden de Predicadores como Terciaria. Aunque hubiese querido vivir como ermitaña, le dio prioridad a las necesidades eclesiales de la época, entre las que se destaca: lograr comunión eclesial, denunciar la falta de autenticidad cristiana.

En 1367 – 1370 sucede el traslado del papado desde Aviñón a Italia, gracias a su gestión. Se distingue su espiritualidad por la “sangre de Cristo” y el “fuego del Espíritu”, amparada en la vida de oración. Supo conjugar su presencia entre los más elevados sectores de la jerarquía católica como entre los más pobres en cárceles, calles y hospitales.

Aprendió a leer siendo terciaria, motivada por unirse a las recitaciones litúrgicas. No sabía separar bien las sílabas. Su producción literaria fue dictada fuera de los sentidos. Estando ella en arrebatamiento o en éxtasis, bajo influencia divina. La tradición la presenta con un libro en la mano, como muestra de su Magisterio. De ella se dice: “Nadie se le acercó sin volver más instruido o mejor”.

Los doctores en ciencias sagradas le proponían las cuestiones más difíciles sobre la divinidad; recibían las respuestas más sabias, marchándose como corderos después de haber venido como orgullosos leones. Quedaban maravillados de su ciencia espiritual, libre de orgullo o presunción.

Rumiaba despacio lo que leía. Intuitiva. Temperamento de fuego. Exigente consigo misma. A Dios le decía: “Tú eres el que pone este deseo en mi corazón; luego debes satisfacer ese deseo mío, que no es otra cosa que el complimiento de lo que tú me pides que yo quiera”. Tenía el don de la predicación, conquistaba los hijos e hijas para Dios. Atrayente por su inocencia y por el ardor de su corazón; ponía colorido a sus expresiones.  

Fray Raimundo de Capua fue su director espiritual y, al mismo tiempo, su discípulo. De ella dijo: “Algunas veces me hablaba de los profundos misterios de Dios, y como ella no se cansaba nunca, yo, que no poseía la sublime elevación de su espíritu, me dormía. Ella, absorta en Dios, no se daba cuenta y seguía hablando. Cuando se percató de que yo me había dormido, me despertaba elevando la voz, recordando que me estaba perdiendo preciosas verdades.

Dos años antes de su muerte, Dios derramó tanta luz sobre su alma, que se vio obligada a irradiarla exteriormente, y ordenó a sus secretarios que pusieran por escrito cuanto ella dijese durante sus éxtasis. Si era incansable hablando de Dios, no lo fue menos en sus dictados. El Papa san Juan Pablo VI la declaró doctora de la Iglesia en 1970. San Juan Pablo II, co-patrona de Europa en 1999.

Santa Catalina de Siena, ruega por nosotros.

1. ¿Qué me ha llamado la atención de Santa Catalina de Siena?

2. ¿Cómo interpretar estas frases suyas?:
–  “Si somos lo que debemos ser prenderemos fuego al mundo entero”;
–  “Como los pies llevan el cuerpo, así los afectos llevan el alma”.

3. Catalina, no se retiró de la Iglesia escandalizada por lo que había, sino que permaneció convencida de que era posible su renovación espiritual, ¿qué me dice su actitud?