Vie. Jul 1st, 2022

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ESPIRITUALIDAD DEL TRABAJO:
UN SERVICIO DESDE EL AMOR A DIOS.

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EVANGELIO DE HOY: 1/5/22 (Jn 21,1-19).

El evangelio de este III domingo de Pascua nos habla de la pesca milagrosa. Nos detenemos esta vez en la triple cuestión que le hace Jesús a Pedro; vinculamos el acontecimiento con el día que celebramos hoy: San José Obrero.

Ante la triple negación de Pedro, Jesús le interroga tres veces: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?”. La primera pregunta comienza a confrontarlo sobre sus sentimientos hacia Jesús en comparación con los demás. Pedro no supo responder si amaba más o amaba menos, lo único que dijo es: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. A partir de esta declaración, el Señor le encomienda un trabajo, una labor, una misión cargada de fe y espiritualidad: “apacienta mis corderos”.

La segunda pregunta: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”; ya no es una pregunta comparativa, sino que apunta hacia él mismo, a su propio interior. Observemos que Jesús hizo referencia a si “lo amaba”; Pedro, siempre respondió: “… tú sabes que te quiero”. Da la impresión que no pudo amar a Jesús de la misma manera en que Dios ama. Pero, en su debilidad, en su pequeñez, con todo su ser, lo quiso. Y Jesús no pareció exigirle más de lo que el pobre Pedro pudo dar, pero sí le hizo garantizar que con todo su corazón lo llegase a amar más cada día. Y ese amor debía traducirse en el trato, en la dedicación, en la delicadeza con la cual iba a pastorear las ovejas, por segunda vez encomendadas.

La tercera interrogante sobre la misma cuestión, entristeció a Pedro. Ya no sabía de dónde sacar más. Le bastó con decir: “Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero”. Una vez organizado el corazón, Jesús les confía a sus ovejas.

La espiritualidad del trabajo tiene su fundamento bíblico iniciando por el relato del Génesis, que apunta a la labor creacional de Dios. A partir de la cual san Ignacio nos ilumina al invitarnos a: “amar a Dios”; “amar a Dios en todas las cosas”; “amar en todas las cosas a Dios”. De la misma manera en que el amor de Pedro a Jesús ha de manifestarse en la relación de él con las ovejas confiadas, así mismo, el amor que tenemos a Dios, por dentro, se testimonia por fuera, dando gloria a Él, dejando sus huellas allí donde estamos sembrados. Josemaría Escrivá de Balaguer, en este sentido, nos ha invitado a: “santificar el trabajo”; “santificarse por el trabajo”; “ayudar a que los otros se santifiquen mediante nuestro trabajo”.

Señor, en este día, bajo la intercesión de San José Obrero (un obrero con corazón de Padre), te presentamos a nuestros jóvenes, tanta juventud con talento, iniciativa, y deseos de superación, pero con pocas alternativas. También te presentamos a tantas mujeres que trabajan y se desgastan en el anonimato sin salarios ni recompensa. Mira, Señor, y ten compasión, que no seamos nosotros indiferentes. Despierta la conciencia de nuestros gobernantes para que siempre dirijan con tu juicio, prudencia y sabiduría. Y a nosotros, ayúdanos a ser creativos en la entrega. Que por donde pasemos, por el testimonio, digan: ahí está un obrero, una obrera del Señor.

  1. ¿Qué significa dignificar el trabajo?
  2. ¿Cómo puedo hacer de mi trabajo un espacio contemplativo?
  3. ¿Quién se beneficia de los frutos de mi trabajo?