Vie. Jul 1st, 2022

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¿QUÉ NOS HACE VACILAR EN EL SEGUIMIENTO DE JESÚS?: SUPEREMOS LAS DEBILIDADES EN LA ESCUELA DEL RESUCITADO.

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EVANGELIO DE HOY: 7/5/22 (Jn 6,60-69).

El evangelio nos presenta diversas reacciones de los discípulos de Jesús ante las exigencias de su seguimiento. Entre las personas que históricamente le siguieron, se distinguen tres grupos:

a) La multitud (Mt 4,25; 8,1; 21,9; Mc 3,7; 5,24), que le seguía por algún tiempo en su trayecto, pero no permanecía con Él cotidianamente (Mc 2,15). b) Un grupo reducido de hombres y mujeres atraídos por su propuesta (Cfr. Lucas 8,1-3). c) La comunidad de los Doce (Mc 6,1), la más íntima, génesis de la futura comunidad apostólica.

Justamente, el pasaje de hoy refleja esta realidad. Se hace diferencia entre los discípulos que dicen: “Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?”; y la postura de los Doce, registrada en el pensamiento de Pedro: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna”.

Todo parte de la pregunta decisiva de Jesús, abiertamente planteada: -“¿Esto los hace vacilar?”. Tal confrontación les entró por el oído y los cuestionó. Sería tan importante asumir la cuestión para nosotros, y meditar ¿qué nos hace vacilar en el seguimiento de Jesús? ¿Hasta dónde le seguimos, en qué porcentaje nos estamos dando?; ¿qué nos está haciendo regatear la entrega absoluta de nuestras vidas?

Nadie sigue a Jesús sin la gracia que viene de lo alto, porque “la carne no sirve de nada”. Su propuesta no se entiende con el intelecto, porque pareciera que es un camino contrario a la lógica humana. De ahí su insistencia: -“Mis palabras son espíritu y vida”. Es necesario entrar en la dinámica espiritual para entender su lenguaje y permanecer. Se trata de un proceso interesante y muy serio. Porque el mismo Dios tiene que intervenir para que la persona acoja el seguimiento con alegría.

“Nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”. Podemos anunciar a Jesús con la palabra y con el testimonio, pero la conversión sólo acontece cuando la luz llega del cielo. ¿Qué supone? Considerar que tan importante es la evangelización como la oración por quienes están siendo evangelizados y por los mismos evangelizadores.

Un ejercicio interesante y que nos pudiera ayudar a crecer: tomar los cuatro evangelistas, sacarle copias para poder subrayar bien las enseñanzas de Jesús. Ir repasando la vida personal con cada pasaje, y allí, donde uno se siente débil, dejarse cuestionar por Jesús: -“¿También quieres marcharte?”. Ya vemos, tenemos un solo evangelio, y un solo corazón. En cada corazón se ha donado la libertad para saber qué responder, sin dejar de considerar hacia dónde va con el camino que se lleva.

Nos ayuda rezar con las palabras del Salmo 115: “¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?/. Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor”.