Sáb. May 28th, 2022

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SUPERANDO LOS TEMBLORES DEL CORAZÓN:
ANCLADOS EN LA FE Y EN LA CONFIANZA.

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EVANGELIO DE HOY: 13/5/22 (Jn 14,1-6).

“Que no tiemble su corazón…”. Esta afirmación la dice Jesús a sus discípulos en torno a su diálogo de despedida, cuando se acercaba el fin de su misión histórica; tocándoles a ellos atravesar la oscuridad de la noche, en el seguimiento. El sentido de “no tiemble”, a partir del griego (tarásso), comprende el aspecto de que el corazón “no se agite”, “no se alborote”, “no se inquiete”… como “agua removida”. Contrariamente, el Señor les pide firmeza, la necesaria para seguir adelante con la obra de Dios.

Ante el aprieto que vive la comunidad de los discípulos, Jesús les da únicamente dos pautas para que su corazón permanezca firme: “crean en Dios” y “crean también en mí”. Observemos que Él se queda en segundo lugar como referencia de confianza; pone a Dios Padre delante. Es una manera de expresarnos el tremendo respaldo con el que contamos en este camino. Nos invita a quitar la atención de los ruidos y a centrarnos en Él donde alcanzamos la madurez espiritual para avanzar sin ver claro, con la fuerza del Espíritu.

“En la casa de mi Padre hay muchas estancias…”; es una imagen hermosa. La casa del Padre es un refugio seguro. Su “casa” y sus “entrañas” son la misma cosa. Hay espacio disponible. Es un sitio donde las causas del temor no alcanzan. El mal no tiene acceso, se pierde, no sabe llegar. A dicha casa no se entra por sí mismo: “Nadie va al Padre, sino por mí”. Por eso Jesús se hace responsable de preparar el lugar en la casa del Padre. La tarea lleva tiempo y dedicación. No se indica la fecha en que terminará. Queda evidente que los espacios a ocupar no son elegidos a suerte.

Cuando Jesús termine de preparar el sitio promete regresar por los suyos. Lo único que le interesa es que “donde Él esté, estén también ellos”. Mientras Jesús prepara un sitio en aquella casa, los discípulos (todos nosotros) hemos de preparar el corazón. Las páginas del evangelio nos ofrecen las pautas de cómo hacerlo; ahí está quién es el camino, la verdad y la vida.

Con el salmista, sintamos la voz de Dios que nos acoge diciéndonos: “Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy”.

  1. ¿En este momento, cómo está espiritualmente mí corazón?
  2. ¿Mientras Jesús prepara el “sitio”, cómo preparar y ayudar a otros a preparar el corazón?
  3. ¿Cómo voy alimentando la fe para creer cada vez con mayor firmeza?