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LA CIUDAD SANTA: LUCE EL ROSTRO MÁS BELLO DE LA IGLESIA.

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EVANGELIO DE HOY: 22/5/22 (Jn 14,23-29). 

El evangelio de hoy nos muestra una cima espiritual a la que el Señor desea que lleguemos y que, hacia ésta avancemos de manera permanente. Dicha cima tiene varias hileras o caminos entrecruzados, los que hay que cursar para llegar a la meta; estas hileras son:
–      “Amor a Jesús”,
–      “Guardar su Palabra”,
–      “Testimoniar el amor del Padre”,
–      “Ser morada trinitaria”,
–      “Dejarse instruir y formar por el Espíritu”,
–      “Recibir el don la paz”,
–      “Tener un corazón firme: sin temblor ni cobardía”,
–      “Ser alegres”,
–      “Ser creyentes”…
 
Este listado de virtudes santas que recogen el corazón del texto tiene coherencia espiritual con la segunda lectura del Apocalipsis. Aquí Juan nos dice que fue transportado en éxtasis a un monte altísimo, donde pudo contemplar “la ciudad santa”. La ciudad santa la formamos todos nosotros, como Iglesia, cuando vivimos desde estos valores que nos indica el Señor en el evangelio. Él desea que por nuestro testimonio, seamos gente que hable de una vida trascendente, que refleje la gloria de Dios. De esta manera la Iglesia “brillará como piedra preciosa”.
 
La visión del Apocalipsis nos deja considerar que esta cima de santidad eclesial no se sostiene sola… la santidad de la Iglesia no se mantiene por ella misma, sino que está respaldada por una “muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados”; nos habla de la asistencia divina y de la participación de todo el Pueblo santo de Dios representado en las tribus de Israel, y el cimiento de los apóstoles.
 
A esta ciudad santa todos tenemos acceso. Tiene 12 puertas. Habla de la catolicidad, de la universalidad, la pluralidad y diversidad que forma el Pueblo de Dios. Y justamente aquí encuentra sentido la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles: la convivencia en unidad desde la diversidad de los integrantes del Pueblo de Dios.
 
El pasaje de los Hechos nos pone los pies en tierra. Nos dice que la convivencia entre hermanos no es fácil, que la santidad no se consigue con teoría, porque cada uno tiene su manera de pensar y comprender. Hubo problemas sobre qué hacer con la gente que acogía el evangelio fuera de los valores religiosos judíos.

Pablo y Bernabé nos muestran las actitudes primordiales para resolver los conflictos mientras caminamos hacia la ciudad santa. Ellos: 1. Identifican el conflicto, 2. Van a consultar a los Apóstoles, 3. Juntos llegan a un acuerdo, mediante la escucha, 4. Todo se hizo en clima de profunda oración, bajo la asistencia del Espíritu Santo, 5. Elaboran un plan de ejecución favorable para que el Evangelio continúe adelante.
 
Con el salmista respondemos a esta Palabra de Dios que se nos da: “Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben”.

  1. ¿Con mi vida estoy haciendo que la Iglesia brille en santidad?
  2. ¿Cómo comprendo esta expresión: “La santidad es el rostro más bello de la Iglesia”?
  3. ¿Qué aprendemos de los apóstoles para resolver los conflictos mientras construimos la ciudad santa de Dios?