Mié. Jun 29th, 2022

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“… DENTRO DE POCO”: CONFIANZA Y PACIENCIA HASTA EL TIEMPO DE DIOS.

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EVANGELIO DE HOY: 26/5/22 (Jn 16,16-20).

Cada día, en la secuencia de las palabras de despedida, Jesús nos da elementos iluminadores. El pasaje de hoy comienza diciendo: “Dentro de poco ya no me verán, pero poco más tarde me volverán a ver”. Los discípulos no pueden comprender las cosas que Jesús les dice. Se preguntan “¿Qué significa ese poco?”.

El “dentro de poco”, del que Jesús habla, retrata el lapso de tiempo que va desde su muerte hasta su resurrección. Y según el tiempo litúrgico que vivimos, también podría reflejar el momento que va desde la ascensión hasta la venida del Espíritu Santo, en Pentecostés. Son tiempos de espera y de renovación, que implican un cambio profundo, salpicado por la incertidumbre y la angustia. La imagen del túnel nos ayuda a comprender; éste está abierto al inicio y al final. Al entrar en él, se pierde la luz, pero luego ésta se hace más brillante.

La despedida de Jesús entristece a los discípulos. Él no les dispensa los kilómetros de tristeza que deben asumir de forma madura. El Señor sabe hacia dónde va, aunque los suyos no entiendan. Se mantiene firme. No se deja persuadir por sentimientos ni emociones. Si no se da el salto del apego humano a la dimensión espiritual, todo el trabajo realizado en la comunidad de los Doce no hubiese tenido sentido.

Las palabras de Jesús, nos invitan a mirar al futuro, sin quedarnos anclados en el pasado. Dios siempre nos conserva cosas mejores. Ante la aparente orfandad, se nos recuerda la presencia de la Madre. Ella es una presencia discreta, respaldo seguro. Ahí la encontraremos, en Pentecostés, unida a la comunidad, guía espiritual. Modelo de fe y de confianza.  

Oración: Señor, el tiempo no es nuestro, es tuyo. Los momentos más genuinos no los marca el reloj, sino la hora en que nos encontramos contigo y creemos en ti.

  1. ¿Tengo paciencia divina para seguir caminando en tiempo de oscuridad?
  2. ¿Sé esperar el tiempo de Dios? ¿Cómo sé que es su tiempo y no el mío?
  3. ¿Por mis miedos y actitudes, retraso el tiempo de Dios en mi vida?