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ACTITUD ENTRE LO ANTIGUO Y LO NUEVO: “NO ABOLIR, SINO DAR PLENITUD”.

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EVANGELIO DE HOY: 8/6/22 (Mt 5,17-19).

Jesús dice a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud”. Con sus palabras nos está enseñando la importancia y el valor que tiene la tradición que le antecede. En nuestro lenguaje, pudiéramos hablar del Antiguo Testamento. La Sagrada Escritura tiene una unidad indivisible, el Antiguo soporta al Nuevo, y el Nuevo lo lleva a la plenitud en la persona de Cristo.

La actitud del Señor es sabia. Él es la novedad del Padre, pero llega, encarnado, con respeto. No hace alarde de su condición, por tener la máxima Revelación, sino que recupera, y da importancia a lo que Dios ha querido comunicar mediante tantos hombres y mujeres inspirados en la historia de salvación.

Por eso Jesús asegura: “antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley”. El Señor despierta las conciencias. Y en esto ha insistido el papa Francisco ante el peligro de “reinventar” el evangelio y la Iglesia; ha denunciado dos corrientes que se han filtrado: el gnosticismo (que apunta hacia una actitud progresista, ideológica); el neopelagianismo (que tiende a un moralismo desfasado).

Benedicto XVI, en este sentido de la unión entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, habla de “continuidad”, nunca “ruptura”. Esta disposición ante el conjunto de la Sagrada Escritura, ilumina también nuestra vida; pues es eficaz al momento de integrarse o llegar a un trabajo, a una comunidad, a un movimiento, a una parroquia… No tirar por el suelo lo que otras personas con tanto esfuerzo han realizado, sino recuperar lo valioso y esculpir hasta que ilumine lo suficiente para que cumpla su función.

Señor: no queremos ir por la vida saltando versículos. Ayúdanos a comprender lo que leemos y, a su vez, ayúdanos a hacerlo vida. Danos la gracia de detenernos en cada una de las frases de la Sagrada Escritura, porque cada partícula literaria tiene una función, un mensaje, una revelación, a ser contemplada en su texto.

Deseamos ser respetuosos de tu Palabra, no enseñar cualquier cosa, a nuestra manera, sin tener en cuenta el pensar de la Tradición de la Iglesia. Danos humildad para dejarnos enseñar, y la gracia de aportar las nuevas luces que nos da el Espíritu para asimilar lo que Cristo nos ha revelado. Con razón dice el Salmista: “Me enseñarás el camino de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha”.

1. ¿Me he interesado en estudiar los comentarios bíblicos de los Santos Padres de la Iglesia?
2. ¿He querido comprender la estructura y el sentido del Antiguo Testamento?
3. ¿Qué aprendo hoy de la actitud de Jesús: entre lo antiguo y la novedad?