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¿QUÉ FRUTO DA TU ÁRBOL EN EL JARDÍN DE LA IGLESIA?

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EVANGELIO DE HOY: 22/6/22 (Mt 7,15-20).

El Señor, ante tantas enseñanzas fecundas, que llevan a un cambio de vida, a la conversión, también nos advierte ante los falsos profetas. Nos hace un llamado al discernimiento. Ofrece criterios para que podamos distinguir lo verdadero de lo falso, tanto en nosotros mismos como en los demás. ¿Cómo prevenirse ante alguien quien, en su apariencia parece “oveja”, y sólo por dentro lleva el “lobo”? o ¿cómo uno mismo podría percatarse si la propia ovejita que lleva dentro, por los embates de la vida, se convierte en lobo?
 
Jesús nos dice: “Por sus frutos los conocerán”. Nos anima a mirar qué tipo de cosecha se obtiene para saber la identidad del árbol. “Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos”. Nos toca a nosotros, hoy, tomarnos un tiempo, y a conciencia revisar qué frutos estamos dando y cuál es la condición de los mismos.
 
La verdad es que nadie está destinado a ocupar espacio en el jardín de la Iglesia. Se ocupa espacio cuando no se produce cosecha, y también cuando la cosecha sale mala. El Señor no se conforma con otra cosa a no ser “frutos sanos”. Queda evidente que la gracia, carismas y dones que el Señor invierte en cada uno de nosotros han de colocarse al servicio de la comunidad. Exige, al mismo tiempo, cuidado humano y espiritual para que nuestra comunión y participación sean saludables y hagan bien al Reino.
 
Señor: gracias porque a pesar de nuestras flaquezas no nos cortas, sino que nos das la oportunidad mediante la poda. Nos podas cada mañana con tu Palabra. Nos podas con la Eucaristía. Nos podas mediante la comunidad. Hoy nos presentamos ante ti con algunos frutos, pero esto no nos conforma, podemos cosechar más, y más saludables. Asístenos con la gracia de tu Espíritu Santo. Queremos ser sanos por dentro y por fuera. Que las demás personas se beneficien con nuestra cosecha. Que nuestra cosecha les haga bien a todos; los alimente y los fortalezca en la vida y en la fe.

 
1. ¿Qué frutos estoy dando en el jardín de la Iglesia?
2. ¿Qué están aportando mis frutos a la construcción del Reino?
3. ¿Qué necesita ser podado en mi árbol para que los frutos sean más saludables?

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