Mié. Oct 5th, 2022

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PREPARANDO EL CORAZÓN PARA EL JUBILEO ALTAGRACIANO.

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EVANGELIO DE HOY: 11/8/22 (Mt 18,21_19,1).

El evangelio de hoy nos habla del perdón. Parte de la pregunta de Pedro a Jesús, “Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?”. La cuestión planteada hace pensar en la experiencia de este discípulo y sus relaciones interpersonales, pero también en nuestras propias experiencias. Quien peregrina en esta vida no está libre de tropezones que lastiman la convivencia, por lo que se hace necesario el perdón, todas las veces que sean necesarias; a criterios de Jesús “Hasta setenta veces siete”.
 
En la parábola que el Señor propone, de un rey que quiso ajustar cuentas con sus empleados, y perdona a quien no pudo pagar, queda evidente que Dios nos perdona primero. De ahí no se entiende que el siervo perdonado no fuese capaz de conservar la memoria del perdón divino, y no haya perdonado de igual manera a su compañero; no tuvo paciencia ni misericordia.
 
El pasaje del evangelio ilumina la realidad que vivimos en República Dominicana. Como Iglesia nos aproximamos a un acontecimiento extraordinario referente al centenario de la Coronación Canónica de la Virgen de la Altagracia.

En ocasiones como estas, la Iglesia ofrece las llamadas indulgencias. La indulgencia es “la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados…” (CIC 1471). En otras palabras, es como si volviésemos a recibir nuevamente el bautismo, para quedar limpios del pecado y sus secuelas… Para ganar indulgencias, se exige: confesión, comunión y rezar por las intenciones del papa Francisco. Este proceso es válido una semana antes y una semana después del evento central.
 
Importa tomar conciencia de la importancia de este acontecimiento para prepararnos interiormente y vivirlo con seriedad. Algunas veces nos preocupamos por la ropa que vestimos externamente, pero es más importante invertir tiempo en el vestido interior del corazón. Si somos personas nuevas también tendremos una sociedad nueva.  

¿Cómo iniciar o consolidar este proceso de preparación? Todo comienza con una actitud de recogimiento, de pedir luz al Espíritu Santo. Es hora de recuperar el sueño de Dios para nuestras vidas. Preguntarnos ¿quiero seguir el camino que llevo? Es el momento de echar cálculos, y considerar cuántas son las personas que he ofendido, que he lastimado o, contrariamente, cuántos nudos aún conservo, cuántas heridas de las personas que han pasado por mi historia de manera pesada y arrolladora. La Virgen nos quiere renovados para llevarnos con la mejor preparación hasta su Hijo Jesús. No hay tiempo para perder.
 
El 15 de agosto, en el Estadio Olímpico, llegará la Virgen de la Altagracia. Pocas veces ha salido de su Casa en Higüey para Santo Domingo. La última vez que vino a esta ciudad fue en el año 1979 con la llegada del papa Juan Pablo II. Estuvo 36 horas fuera de su sede, y a su paso dejó innumerables gracias y bendiciones. 

Ese día desde las 6:30 a.m. a las 8:30 a.m., antes de la Eucaristía, estarán confesores disponibles en una zona que ha sido llamada: “Plaza de la misericordia”. Esperemos en Dios que estas filas sean largas y fluyentes.  
 
Virgen de la Altagracia: gracias por ser nuestra Madre protectora. Queremos que estés presente en nuestros hogares, en nuestras parroquias, en nuestros corazones. Que tu cuadro sea un espacio evangelizador e inspirador.

Deseamos que la música de fondo en nuestro país, y en el mundo entero, sean las avemarías, con las cuales contemplaremos los misterios de Cristo. Gracias Madre, porque no nos dejas perdidos en el seguimiento de Jesús, y porque no dejas de rogar por la paz del mundo.
 
1. ¿Cómo me estoy preparando para el acontecimiento del 15 de agosto?
2. ¿A quiénes estoy ayudando a tomar conciencia de lo que este hecho significa?
3. ¿Quiero ser testigo de este acontecimiento histórico?

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