Sáb. Feb 4th, 2023

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LA MISERICORDIA DEL SEÑOR DURA SIEMPRE, PARA LOS QUE CUMPLEN SUS MANDATOS.

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Fiestas de la semana

Durante toda esta semana hemos celebrado dos fiestas memorables: La Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María. También estamos celebrando los 100 años de Santa Margarita María de Alacoque a la que le debemos la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Ella verdaderamente oraba al Sagrado Corazón de Jesús desde pequeña y los primeros viernes los celebraba al Sagrado Corazón. 

Yo siempre fui una fiel devota de los primeros viernes, y siempre los cumplía religiosamente. Hasta que llegó esta Pandemia, que nos  tiene a todos “trancados” en la casa, por culpa de ese virus Cobi 19, que vino a cambiarnos la vida tranquila que llevábamos.

Gracias a la Misericordia del Señor hemos podido cumplir con los mandatos de la Organización Mundial de la Salud, que nos mantiene encerrados, orando por los medios de televisión, que cada día vemos a S.S. el Papa Francisco desde su capilla privada en Santa Marta, y eso nos ha ayudado bastante en estos tiempos de encierro.

Comentario de las lecturas del domingo XII del Tiempo Ordinario.

El domingo de hoy nos trae varias lecturas que son interesantes de leer, ya las iglesias están abiertas con cierto protocolo, y los que puedan asistir podrán ya recibir la Santa Comunión.

La primera lectura de hoy está tomada de Jeremías 20, 10-13: “Mis amigos acechaban mi traspié: “A ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él”. Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado, mis enemigos tropezarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará.”

El Salmo es el No. 68 donde nos dice que “hemos aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre… Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad.”

En el  Evangelio según San Mateo, Jesús les dice a sus apóstoles: “No tengan miedo a los  hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche díganlo en pleno día, y lo que escuchen al oído, pregónenlo desde la azotea. No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, teman al que puede destruir con fuego alma y cuerpo… Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre el cielo”

El Señor es Misericordioso, pero también es justo, y debemos tener presente de que por Jesús todos somos hermanos y como tal debemos tratarnos. Vamos a ser fieles a Tu mandato, y vivir el Mensaje del Evangelio, y asumir sin temor mi misión de ser testigo de la verdad en la familia, en la Iglesia y en nuestra sociedad que es difícil, pero con tu ayuda podremos lograrlo. Alabado sea El Señor, Amén!

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