Vie. Ene 27th, 2023

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Fiebre

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Dicen popularmente que la fiebre no entra por la sábana. Razones habrá. 

Todos en algún momento hemos tenido fiebre. Esta es sólo una campana para decirnos que algo no va bien en el organismo. Junto a una alta temperatura corporal le acompañan otros síntomas: dolor de cabeza y cuerpo, deshidratación, ardor en los ojos, agotamiento, sueño, infección de garganta, vómito, diarrea. Vaya cuadro, ¡eh! Digno para quedarse en la cama. Tal es el caso de la suegra de Pedro (Marcos 1, 29-39). Y es que muchas veces, al igual que ella, estamos sin fuerzas para estar en pie. ¿Cuál será la infección que nos está postrando?  

Pienso que hoy la peor fiebre es la desesperanza. ¿Cómo vivir los momentos difíciles o complicados de la vida? ¿Sabremos buscar quien nos levante? O estaremos resignados a morir como Job, quién en medio de su sufrimiento suspira una oración para pedir a Dios unos instantes de paz antes de su muerte: «Recuerda que mi vida Señor, es un soplo, que mis ojos no volverán a ver la felicidad «(Job 7,1-7). 

Job es la imagen de aquel que no le encuentra sentido a la vida, ¿para qué vivir en estas circunstancias? A veces olvidamos que la vida supone dificultades. Pídele fuerzas a Dios para seguir adelante. 

En contraste con Job, está la figura de Pedro, que confía en Jesús y pide la curación de su suegra. El conoce su poder sanador y liberador. Igualmente nosotros, intercedamos unos por otros al Señor, para que tomándonos de la mano nos alce y podamos vivir en esperanza y caridad. Amén. 

P. Carlos Abreu

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