Mar. Abr 16th, 2024

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Lacerar lo sagrado.

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Alabado sea Jesucristo

El rol de un comunicador es muy fácil cuando se necesita dar buenas noticias. Por el contrario, es muy difícil dar las malas, sobre todo cuando laceran lo más sagrado.

Hoy me toca dar una muy terrible noticia, para los que aún no se hayan enterado: una profanación más se ha realizado en muy corto tiempo. Para ser específicos, el 17 de junio se profanó la capilla del Santísimo de la parroquia San Pío X, ubicada en ciudad nueva, y una semana después, el 24 de junio, la capilla del Santísimo de La Casa de Oración Madre Elisea en la zona oriental.

Esto jamás debiera pasar y mucho menos en nuestra República Dominicana, cuna de la cristiandad en América.

El pueblo de Dios consciente de la presencia viva y real en la Eucaristía, misterio y centro de nuestra fe. Ve en este pedazo de pan consagrado lo más sagrado, porque es Cristo mismo quien por su generosidad extrema no solamente dio su vida por nosotros, sino que quiso quedarse físicamente en nuestra presencia, aunque de forma oculta en un pedazo de pan.

Los dominicanos cuantitativamente somos mayoría de fe católica y nos sentimos profundamente heridos, dolidos y apenados sobre este hecho que lastima directamente al corazón del mismo Dios.

Amén de que se realicen las misas de desagravio como amerita esta atrocidad maligna y malvada, amerita una atención inmediata a las autoridades para que hagan justicia a estos desaprensivos y de que tomen medidas pertinentes para proteger nuestros templos y sagrarios.

Creo y esto lo digo responsablemente que es un plan macabro del maligno en contra de nuestra Iglesia, por lo que animo encarecidamente al pueblo de Dios a redoblar nuestras oraciones y las adoraciones Eucarísticas animando y sugiriendo a los párrocos que instauren en sus templos la adoración perpetua de tal forma que el pueblo de Dios se haga centinela permanente de Jesús Sacramentado y sea adorado, alabado y agradecido como se merece, y nos conviene al pueblo de Dios.

Hay una frase popular que aplica en este caso: «No hay mal que por bien no venga».

Autoridades políticas, autoridades eclesiásticas, pueblo de Dios, demostrémosle al maligno quien reina en esta bendecida tierra.

Vado retro Satana.

«Alabado sea Jesucristo, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.»