Mar. Abr 16th, 2024

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TATUAJES

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Se trata del procedimiento de decorar el cuerpo humano y consiste en insertar sustancias colorantes bajo la piel, pero cuáles fueren sus matices parecen horribles a los ojos de este servidor.

En Europa, en Latinoamérica o en cualquier parte del mundo son visualmente tropezantes los tatuajes y entiéndase que el margen de sus orígenes, estos extraños dibujos concurren y ‘concursan’ en diferentes ambientes.

De ahí es que los tatuajes son admitidos o rechazados conforme a la cultura particular o colectiva de excéntricos que los disfrutan como protesta, aunque también los manifiestan como simple modalidad. Desde luego, en mi radical opinión, jamás podría aceptar el uso de tatuajes con igual o parecido o igual convencionalismo que el que podría reflejarse en la adquisición de una chaqueta «cruzada». Los tatuajes son irregulares importaciones culturales que suelen actualizar mentalidades dañadas o retorcidas y dispuestas a disfrutar el «pase» que reduce el sentido de la vida a niveles ciertamente inferiores.

Por supuesto, algunos jóvenes gustan dibujar la piel sin más pretensión que la simple consideración estética, tan inofensiva, quizás, como la terneza de la edad sin malicias. Sin embargo, las estadísticas indican que son muchos los que prefieren mostrar sus tatuajes como un desafío a las normas establecidas, a tal grado que la mayoría de los tatuados siempre aparecen en los peores balances sociales. Mi labor de muchos años en estos menesteres es tratar de orientar la actuación de juventudes que preferirían tatuajes sobre la epidermis, antes que espiritualidad hacia el interior de la vida.

Quizás parezcan «obsoletas» estas anotaciones, pero la verdad es que al paso que vamos, no solamente sentimos aprehensión por los ritos satánicos, sino que al transcurrir el tiempo seremos expuestos a más y perores groserías sociales. Si usted es padre de familia como el que esto escribe y aún escucha las clarinadas del deber, invite a sus hijos a establecer la diferencia entre el valor de la naturaleza y la devaluación de las ideas que suelen dañar la sociedad.