Jue. May 23rd, 2024

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Aprender de Locke y Hobbes

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Siempre que nos acercamos al pensamiento político y a los aportes de los grandes ideólogos del poder y Estado, encontramos ideas contrapuestas que atentan contra el statu quo o lo defienden.

En las ideas sobre la democracia y el totalitarismo sobresalen John Locke y Thomas Hobbes. De ellos aprendemos sobre la concepción humana, el origen del pacto social, el fin del Estado y su forma.

La concepción humana:

Para Locke el hombre es un ente inclinado a la buena voluntad, mientras que para Hobbes la naturaleza humana se encuentra mediatizada por el miedo, la inseguridad y la violencia, como se plantea en su frase “lupus hominis”: el hombre es un lobo para el hombre.

El origen del pacto social:

Para Locke, la idea del pacto social se vincula al imperio de la justicia. Según este filósofo, para evitar que individuos hagan justicia por sus propias manos buscando la preservación de la vida y sus bienes acuerdan hipotéticamente el pacto social mientras que para Hobbes lo asumen para evitar una guerra de todos contra todos motivada por la naturaleza agresiva de los seres humanos.

Fin del Estado:

En Locke el fin del Estado es la protección de los derechos de los individuos tal como si vivieran en hipotético estado de naturaleza en el cual la ley está impresa en la razón humana. Para Hobbes el fin del Estado es la conservación de la paz y la seguridad humana que los hombres por sí mismos no podrían procurar en una sociedad sin gobierno.

La forma del Estado:

Para Locke el poder en el Estado tiene que ser dividido en Ejecutivo, Legislativo y Federativo. En Hobbes el Estado el poder es absoluto y está concentrado en manos del soberano que se asemeja a un Leviatán: dios mortal.

Hobbes y Locke siguen representando la esencia de dos visiones que luchan por prevalecer en la sociedad, en el ejercicio del poder y hasta en las relaciones.

La democracia con su reconocimiento del ser humano, sus derechos, su poder y potencial y el totalitarismo asociado a la exaltación de la fuerza, la violencia como forma de ejercicio del poder y la organización del Estado y la falta de confianza en la humanidad y en su capacidad de construir un mundo mejor entre todos.