Mar. Mar 2nd, 2021

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Da mihi animas, caetera tolle

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¿Qué es eso? ¿Y qué significan esas palabras tan ra­ras? Calma, cal­ma, “que no pan­da el cúnico”. ¿Verdad, Chespirito? El título de este artículo está en latín.

La lengua latina no es tan difícil, sobre todo para quienes hablamos español. Nuestra lengua española es de origen grecolatino, es de­cir que nació de una combi­nación del griego y el latín, aunque también tiene in­fluencia de idiomas como el árabe y otros.

Pero vamos al título del artículo. “Da mihi” signifi­ca DAME. “Ánimas” se tra­duce como ALMAS. “Caete­ra” significa LO DEMÁS (de esa palabra se deriva ETCÉ­TERA). El “tolle” es un verbo en forma imperativa y quie­re decir LLÉVATE. Entonces el título completo significa: “Dame almas y llévate lo de­más.”

Ese es un lema, de origen bíblico, que Don Bosco utili­zó como motor de su acción educativa y pastoral a favor de la niñez, la adolescencia y la juventud. Es decir que al Padre y Maestro de la Ju­ventud lo que le interesaba era rescatar o salvar a ca­da joven, especialmente a quienes están en situación de abandono, para hacerlos buenos cristianos y honra­dos ciudadanos, capacitán­dolos para ganarse con su trabajo el pan de cada día.

¿Quiénes son entonces los preferidos de Don Bos­co y de la familia salesiana? ¿Por quiénes deben trabajar preferencialmente los sale­sianos? Por la niñez, la ado­lescencia y juventud más perdida, abandonada y po­bre. Según el Rector Mayor de los salesianos, Don Án­gel Fernández, los destina­tarios UNO A de los salesia­nos son:

-Los pobres y descarta­dos.

-Los menores migrantes y refugiados.

-Los muchachos y mu­chachas de la calle.

-Los menores y jóvenes que se ven vulnerados en sus derechos humanos y su dignidad.

-Los jóvenes repatriados e indocumentados que no saben cómo sobrevivir.

-Los jóvenes esclaviza­dos y privados de libertad.

-Los jóvenes trabajado­res y obreros.

-Los jóvenes de familias desestructuradas, con caren­cias humanas y afectivas. -Los jóvenes que todavía no cono­cen el evangelio de Jesús.

Es la juventud que perte­nece a este mundo digital y que se debate entre conflic­tivas contradicciones. Para Don Bosco y los salesianos ni uno solo se debe perder y hay que trabajar para ofre­cerles una oportunidad para vivir con dignidad.

Los recursos humanos y económicos de los salesianos están dirigidos a hacer reali­dad este lema de Don Bosco, recordando lo que su madre, Mamá Margarita, le dijo el día de su ordenación sacer­dotal: “Hijo mío, si un día lle­gases a ser rico, no pongas los pies en esta casa. Tu madre no te reconocería”.

Este lema: “Da mihi ani­mas, caetera tolle”, está es­tampado en el escudo de la Sociedad Salesiana, pa­ra que ningún salesiano lo olvide y se actúe en conse­cuencia.