Mar. Jul 27th, 2021

ApmPrensa

Agencia de Prensa Palabra Multimedia

Aborto y comunión, obispos de EEUU votan sí a documento sobre la Eucaristía

6 min read
En la sesión plenaria de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) se anunció el voto favorable de 168 obispos para la redacción de un texto sobre la Eucaristía, con un apartado sobre la importancia de ser digno de recibirla. Varios obispos pidieron que se establecieran principios para decidir si se permite o no que los creyentes con cargos públicos que apoyan leyes a favor del aborto y la eutanasia reciban el Sacramento. 55 en contra, 6 abstenciones. Discurso de apertura del Nuncio Pierre: “El objetivo es la unidad”.

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

Ciento sesenta y ocho obispos de Estados Unidos han votado a favor de redactar “una declaración formal sobre el significado de la Eucaristía en la vida de la Iglesia”. Este documento incluirá en su tercera parte una sección sobre la “coherencia eucarística” para los políticos católicos, y luego sobre la “dignidad” del acceso a la comunión en referencia a todos aquellos creyentes, como el presidente Joe Biden, que ocupan cargos públicos, pero apoyan la legislación a favor del aborto, la eutanasia, las uniones del mismo sexo. La decisión se anunció al final de la tercera jornada de la Asamblea Plenaria -que comenzó el 16 de junio en modo online debido a las restricciones por la pandemia- transmitida en directo por el sitio web de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.

Aprobación del documento en noviembre

Cincuenta y cinco votos fueron en contra, seis se abstuvieron. Una victoria, por tanto, de cerca del 75% de los votos. El Comité Episcopal sobre la doctrina, presidido actualmente por el obispo Kevin Rhoades, de Fort Wayne-South Bend (Indiana), comenzará ahora a trabajar en el documento con vistas a la asamblea general de los obispos de EE.UU. de noviembre, en la que el texto deberá ser aprobado con una mayoría de al menos 2/3. El quórum se ha superado ampliamente con la votación de hoy. Rhoades informó que los obispos que no formen parte del comité tendrán la oportunidad de ofrecer sus aportaciones y que el borrador final será objeto de enmiendas antes de ser sometido a votación. Además, explicó el obispo, el documento no mencionará a Biden ni a otros por su nombre y se limitará a proporcionar directrices en lugar de imponer una política nacional obligatoria.

El proyecto “Renacimiento Eucarístico”

Inmediatamente después del anuncio, el obispo Andrew Cozzens, de la archidiócesis de St. Paul, intervino y presentó el proyecto “Eucharisthic Revival” para el renacimiento eucaristico. La iniciativa se ha planificado para un año y se basa en un estudio del Pew Research Center que demuestra la escasa comprensión del Sacramento por parte de muchos católicos, así como el impacto de la pandemia en la práctica religiosa. “Necesitamos una renovación espiritual de la fe eucarística en nuestros corazones como obispos”, dijo Cozzens, “si queremos que nuestra gente y nuestros sacerdotes saboreen el don de la Eucaristía, necesitamos renovar el amor a este don”.

La confrontación entre los obispos

Los dos días precedentes de la sesión plenaria fueron testigos de un intenso debate entre los prelados de la Usccb, que se prolongó más allá del tiempo previsto. Durante el examen preliminar del orden del día, el arzobispo de San Luis, Mitchell Rozanski, presentó una moción en la que pedía que la votación del punto relativo a la comunión fuera precedida de un debate sin límites de tiempo, para que cada obispo pudiera hacer oír su voz. La moción también recibió opiniones contrarias de varios obispos.

Objeciones y perplejidades

Algunos miembros de la USCCB, como el cardenal de Chicago, Blase Cupich, se pronunciaron en contra de la propuesta de elaborar un documento sobre la Eucaristía, afirmando que la insistencia de algunos obispos en elaborarlo inmediatamente podría convertirse en una “trampa”: “Quieren que hagamos declaraciones para hacer algo contra los políticos que mantienen posiciones contrarias a nuestra enseñanza”. También el cardenal Joseph Tobin, de Newark (Nueva Jersey), también había expresado su perplejidad, argumentando que: “La propuesta que tenemos ante nosotros nos plantea una elección dura e histórica. El voto afirmativo producirá un documento, no la unidad. Votar en contra nos permitirá trabajar juntos en el diálogo para forjar un amplio acuerdo sobre la serie de cuestiones inherentes a la cuestión de la dignidad eucarística.” Además, advirtió Tobin, cualquier esfuerzo por apoyar “la exclusión categórica de los líderes políticos católicos de la Eucaristía sobre la base de sus posiciones de política pública” podría llevar a la conferencia episcopal “al corazón de la tóxica lucha partidista que ha distorsionado nuestra misma cultura política”.

No acción política

Por su parte, el obispo Kevin Rhoades, presidente del Comité Doctrinal de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU., insistió repetidamente en los días previos a la reunión en que el documento propuesto no era una acción política, ni que la intención era afectar a los políticos católicos pro-abortistas. En una conferencia de prensa posterior a los trabajos, Rhoades también dijo que toda la discusión estaba fuera del ámbito de si el presidente Biden podría recibir o no la comunión: tales juicios no son el propósito del documento, dijo.

El discurso del Nuncio Pierre: trabajar por la unidad

Los trabajos fueron inaugurados el 16 de junio por el nuncio apostólico en Estados Unidos, monseñor Christophe Pierre, que dirigió un largo discurso a los prelados -a los que llevó el saludo y “el apoyo fraterno” del Papa Francisco- centrado íntegramente en una palabra clave: “Unidad”. Un término que se repite más de veinte veces en el transcurso del discurso. En la USCCB, el prelado dio una dirección precisa para orientar el trabajo: “Volver a empezar desde Jesucristo”. “La Iglesia americana no necesita inventar un nuevo programa porque ya existe y es el del Evangelio”, dijo. Y “cuando el cristianismo se reduce a costumbres, a normas morales, a rituales sociales, entonces pierde su vitalidad y su interés existencial para los hombres y mujeres de nuestro tiempo”, en particular para “los que buscan la esperanza después de la pandemia; para los que buscan una auténtica justicia después de las luchas raciales; y para los que han llegado a Estados Unidos en busca de un futuro más luminoso y seguro”.

Diálogo para acompañar a las personas

Asimismo, monseñor Pierre recordó que el cristianismo “no es una mera tradición cultural” y debe distinguirse de “otras propuestas políticas e ideológicas”, porque “ofrece algo más que una ONG o una organización de servicios sociales: ofrece la salvación en la persona de Jesucristo”, especialmente a través de “los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía”. Precisamente la Eucaristía, reiteró el prelado, “no es simplemente una ‘cosa’ que hay que recibir, sino Cristo mismo, una Persona que hay que encontrar” y este encuentro debe ponerse en práctica según un diálogo “respetuoso” y “reflexivo” que “acompañe” a las personas, especialmente a las que se encuentran en dificultades “económicas, emocionales y espirituales”, con la “esperanza de una conversión más profunda”. El objetivo “como Iglesia y como obispos” debe ser la “unidad”, reiteró Pierre, tanto a nivel local como en “comunión con la Sede de Pedro”.

Carta del Cardenal Ladaria

Palabras que recuerdan a las escritas por el Cardenal Luis Francisco Ladaria, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en su carta del pasado 11 de mayo en respuesta a una carta del Presidente del Episcopado estadounidense, José Horacio Gómez. En marzo, el arzobispo de Los Ángeles había escrito a la Congregación para informarle de la intención de algunos obispos de proceder a la formulación de una política nacional sobre la cuestión de la comunión a los llamados políticos católicos “pro-choice”, tras las controversias relativas al recién elegido presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y su apoyo a políticas contrarias al Magisterio de la Iglesia. En su respuesta, Ladaria advirtió que la organización de un debate sobre temas tan controvertidos podría convertirse en “una fuente de discordia en lugar de unidad dentro del episcopado y de la Iglesia en general en Estados Unidos”.