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ESCUCHAR, PRACTICAR, CELEBRAR Y VIVIR EN LA PALABRA: CAMINO HACIA UNA SANTA VIDA INTERIOR

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COMENTARIOS AL EVANGELIO

LECTURAS DE HOY: 29/8/21
(Dt 4,1-2.6-8; Sal 14; Sant 1,17-18.21b-22.27; Mc 7,1-8.14-15.21-23).

Las lecturas de hoy nos presentan un hermoso y fecundo itinerario espiritual hacia una santa vida interior basada en la Palabra de Dios y sus múltiples dimensiones. Meditemos:

ESCUCHAR LA PALABRA

La primera lectura del Deuteronomio se inaugura invitando al pueblo a Escuchar la Palabra de Dios. Escuchar tiene que ver con: “prestar atención”, “meditar”, “discernir”… Se aclara que a lo escuchado, “no se añada nada ni se suprima nada”. Quiere decir que la Palabra ha de acogerse entera, con todo lo que supone. Se trata de respetarla como es, con todas las consecuencias.

PRACTICAR LA PALABRA

La carta de Santiago deja claro que no basta con escuchar la Palabra. Para el apóstol, esa Palabra que ha sido plantada, si se deja actuar, lleva a la salvación. Exhorta a no limitarse pasivamente, como quien participa de la sagrada liturgia, sin dejar que esta Palabra penetre dentro y haga lo que tenga que hacer… Escuchar sin vivir, según afirma, es un auto engaño, una pérdida del tiempo. La escucha de la Palabra se traduce en acciones concretas que dan vida y llevan vida a los demás.

CELEBRAR LA PALABRA

El Salmo 14 coloca los criterios para quienes pretendamos acercarnos a la Casa del Señor a celebrar su Palabra; es claro en tales exigencias: proceder honradamente y practicar la justicia, tener intenciones leales… Da a entender que el culto y la vida no están separados, han de ser coherentes. La relación con Dios y la relación con los demás caminan en una misma dirección.

VIVIR EN LA PALABRA

Jesús es la Palabra del Padre. Bien lo reflejan los discípulos en el evangelio de hoy, cuando comienzan a dar señales de liberación interior. Se han ido desapegando de las normas y las múltiples tradiciones, elaboradas por los mismos hombres, para sumergirse en la genuina Palabra que es el mismo Jesús.

Lo que va sucediendo por dentro, en la vida interior de los discípulos, se va proyectando por fuera. Ahora les interesa, no quedar bien con el entorno, sino purgar su casa interior sin caer en la hipocresía, aquella que honra con los labios, pero que deja el corazón lejos de Dios. A eso Jesús le llama, citando al profeta Isaías, culto vacío.

Señor: en este domingo nos presentamos ante ti para agradecer tus enseñanzas. Queremos abrirnos a tu gracia y vivir auténticamente según tu voluntad. Aumenta en nosotros el fervor por agradarte y hacerte feliz. Ayúdanos a testimoniar el derrumbe de todas las tradiciones que ya no tienen sentido, que nos llevan a un legalismo excluyente y nos esclavizan. Como discípulos tuyos nos unimos a ti, para que tu Palabra purifique nuestro interior y nos anclemos a lo esencial. Tú eres lo esencial en nuestras vidas. Que en Ti sirvamos en santidad y justicia a los demás.

  1. ¿Cómo estoy integrando mi vida de fe y mi relación con los demás?
  2. ¿De qué cosas me estoy preocupando y ocupando?
  3. En cuál de los escalones, de este itinerario, estoy: ¿escuchando la Palabra, practicándola, celebrándola, viendo en Ella?
  4. ¿Se conjugan en mí cada una de esas dimensiones? ¿Estaré cojeando en alguna?