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Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único

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El amor de Dios es la base fundamental de toda la creación. Por amor, el Señor creó todo lo que existe y lo puso al servicio de todos nosotros. Su amor llegó a la plenitud de su manifestación en la cruz de Jesucristo, muerto y resucitado para nuestra salvación.

La cruz es símbolo de todo aquello que va en contra de nuestros esquemas y nos hace sufrir. Esta realidad puede “matar” al que no tiene fe, es decir, puede hacerle dudar del amor. En la cruz gloriosa de Jesús encontramos el sufrimiento transfigurado en instrumento de salvación. La piedra desechada por los impíos, para nosotros los creyentes, se ha constituido en piedra angular de salvación.

La cruz es símbolo de amor. Nuestro Dios ha manifestado su amor porque desde ella se perdonan todos los pecados y se asume la historia de la vida como un camino que conduce al cielo mediante la purificación de nuestra alma por medio de los acontecimientos diarios. Nunca dudemos del amor de Dios. Él nos ama infinitamente ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Jn 3,13-17):

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él».