Sáb. May 28th, 2022

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ELEMENTOS BASICOS PARA HACER UN VERDADERO NACIMIENTO EN TIEMPOS DE NAVIDAD (1 DE 2)

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NACIMIENTO DE JESÚS

INTRODUCCIÓN

El nacimiento gozoso de Jesucristo, la primera Navidad, marcó definitiva- mente la historia. Más aún: la introdujo en la eterna felicidad.

Así, cada Navidad nos marca a todos de alguna manera, año tras año. Más aún: nos coloca de nuevo en el camino de la eterna felicidad, si la hemos perdido.

La Navidad del presente año me marcará por haber redactado en ella estos 10 elementos básicos para hacer una verdadero nacimiento en tiempos de Navidad, que son:

  • 1. EL NIÑO JESÚS
  • 2. LA VIRGEN MARÍA
  • 3. SAN JOSÉ
  • 4. EL PESEBRE
  • 5. LA CUEVA
  • 6. EL BUEY Y EL ASNO
  • 7. LOS ÁNGELES
  • 8. LOS PASTORES
  • 9. LOS MAGOS
  • 10. LA ESTRELLA

 Más aún: me ha parecido bueno compartirlos con mis seres cercanos, como tarjeta de Navidad. Así, pues,

¡FELICES NAVIDADES!

¡HOY, MAÑANA Y SIEMPRE!

¡ETERNA FELICIDAD

EL NIÑO JESÚS

El Niño Jesús ocupa el primer plano y es la figura principal de toda la representación. Todos los demás elementos o cualquier otro símbolo o detalle, aunque tenga su significado propio, gira en torno a Él y encuentra su significado último en Él.

Es importante tener en cuenta los siguientes cuatro aspectos o símbolos que aparecen o pueden aparecer en torno a la figura del Niño como tal:

Primero. El niño nace desnudo y es envuelto en pañales. Es un dato bíblico presente en cualquier representación de la Natividad del Señor y tiene un significado humano y cristiano. El Mesías, el Enviado de Dios, es verdadero hombre, nacido en la humildad y la debilidad de la carne, que necesita cuidado y protección, como cualquier niño, como cualquier ser humano: “Al llegar la plenitud, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer… (ver Gálatas 4, 30).

“Semejante en todo a sus hermanos, menos en el pecado” (ver Hebreos 2, 17-18 y 4, 14-16). La desnudez es símbolo del desamparo y debilidad del ser humano; los panales, el cuidado que se da a un débil niño.

Segundo. Es una tradición constante en iconografía el incluir el tema de la Pasión y la Crucifixión de Cristo en las representaciones de la Natividad. Aparece siempre de alguna manera. En algunas, el Niño tiene una pequeña cruz en sus manos o aparecen otros signos relacionados con su muerte. Por su misión, empezó a sufrir desde pequeño: servirá de contradicción, según la profecía de Simeón en Lucas 2,35 (sufrirá hostilidades y persecuciones); Herodes lo busca para matarlo y sus padres emigran con Él a Egipto (ver Mateo 2, 13-23).

Tercero. El Niño puede tener los ojos abiertos o los ojos cerrados. Si está despierto, es signo de que está vivo. Si está dormido, en cambio, en lenguaje iconográfico, significa su muerte y resurrección: está dormido, pero se despertará; está muerto, pero resucitará. El sueño es símbolo de la muerte y el despertarse, símbolo de la vida y de la resurrección. Dice San Pablo: “Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que duermen” (1 Corintios, 15, 20). En la imagen de la Altagracia el Niño está dormido.

Cuarto. A veces, del Niño brotan rayos de luz. Este detalle no es muy común, pero se encuentra en algunas representaciones de la Navidad. Recuerda la luz celestial, su divinidad, y al mismo tiempo que Él es la luz del mundo.

LA VIRGEN MARÍA

María es la Madre del Niño recién nacido, Dios y hombre verdadero. Por eso es, al mismo tiempo, la Madre virginal que le dio la carne de su cuerpo y la Madre de Dios. Es evidente que ella es un personaje central en la escena de la Navidad. En las pinturas más antiguas de la Natividad, la Virgen aparece acostada. Se quiso en ese momento mostrar que ella era una madre normal, que había dado a luz a un hombre. Se acentuaba, en la Virgen acostada, la humanidad de Jesucristo.

Cuadro original de la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia

Sin embargo, a partir del siglo XIII (desde los tiempos de San Francisco de Asís), en la Natividad, la Virgen aparece siempre de rodillas. Esta posición es símbolo de adoración, de la humildad de la persona ante la divinidad. María arrodillada reconoce que el Hijo nacido de sus entrañas es, a la vez, su Dios y Señor (Lucas 1, 39-45). Ella es la sierva, la esclava del Señor (Lucas 1, 38), la mujer de fe (Lucas 1,45). En la imagen de la Virgen de la Altagracia ella está de rodillas.

Puesto este dato fundamental sobre la presencia de María en la Natividad y su posición normalmente de rodillas en la actualidad, hemos de decir que la creatividad de los teólogos y de los artistas en torno a su figura es impresionante.

En la imagen original de la Altagracia en Higüey, para poner un ejemplo muy cercano a nosotros y además muy rico en detalles, la Virgen aparece con los siguientes siete símbolos iconográficos, cada uno con su significado propio y que sirven para un número igual de charlas o catequesis: la corona en su cabeza con el globo terráqueo y una cruz encima; vestida del sol y doce estrellas, como dice Apocalipsis 12; el velo azul; los tres vestidos que la envuelven (el manto azul, la túnica interior roja y las mangas de su vestidura blanca); las cruces adornadas como estrellas sobre su manto; el rayo de luz “blanco como la nieve”, que está en el mismo centro de la Virgen y muy destacado en la imagen; la cabeza inclinada, los ojos bajos y las manos juntas.

No es apropiado que explique ahora cada uno de estos siete símbolos. Para esa explicación remito a mi libro Nuestra Señora de la Altagracia. Edición pastoral, págs. 25-29.

Baste ahora sólo repetir que la creatividad, tanto para enriquecer los contenidos de fe como los artísticos, siempre ha estado presente en las representaciones de Navidad, con tal de que se salven los elementos básicos.

SAN JOSÉ

La figura de José en las Natividades viene dada porque es el esposo de María (ver Mateo 1, 18- 25), el padre de Jesús según la ley (ver Lucas 2, 33- 48; 3, 23; 4, 16-24) y quien hace a Jesús hijo o descendiente de David, dándole la descendencia legal de Mesías (ver Mateo 1, 1- 16; Lucas 2, 4-5). Está presente de modo activo en toda la dinámica de la Encarnación, Nacimiento e Infancia de Jesús (ver Mateo capítulos 1 y 2; Lucas capítulo 1).

Estos son datos bíblicos básicos que fundamentan la presencia de San José en los nacimientos y que se pueden desarrollar ampliamente en charlas o catequesis.

Pero estos mismos datos son enriquecidos con otros detalles, que se pueden tener en cuenta. Para ilustrar esta afirmación voy a tomar los cuatro que trae la imagen de la Altagracia:

Primero. Su presencia en un tercer plano, semi oculta y pequeña en la Altagracia de Higüey, es símbolo de que sólo es padre adoptivo de Jesús, afirmando así la virginidad de María y la divinidad del recién nacido (ver Mateo 1, 18-24).

Segundo. El vestido que porta (sayo, túnica y bonete) es el traje de los obreros de la época en que se pintó la Altagracia. Este tipo de adaptación cultural en los vestidos es muy común en iconografía. Así, por ejemplo, en la iconografía norteamericana actual se le ha pintado con un “overall”. Significa el oficio de San José: el de obrero, un carpintero (ver Mateo 13, 55).

Tercero. La vela que lleva en la mano es un símbolo navideño propio de San José, introducido en los países flamencos y de ahí pasó a los demás. Pudo haber sido también una lámpara, un farol, un candil. El significado iconográfico objetivo es:

San José con la vela u otro medio de iluminación quería prestar un servicio a María para iluminar la noche y la oscuridad de la cueva. Nos muestra a José activo, trabajador, buscando soluciones a los problemas.

Cuarto: La aureola sobre su cabeza es símbolo de su santidad. José es el justo, el santo, afirma el evangelista Mateo (ver Mateo 1, 18-25).

Por otra parte, la figura de San José en las Natividades unas veces aparece de pie, otras veces de rodillas; unas veces en tercer plano, como en la Altagracia, otras veces más destacado.

EL PESEBRE

Así leemos en el Evangelio: María “dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento” (Lucas 2, 7).

Cuando se dice pesebre, se habla del lugar donde comían los animales y trae a la mente el establo que resguardaba a éstos. El nacimiento del Hijo de Dios en tal situación tiene un gran signifi- cado humano y doctrinal.

Así, el pesebre con las pajas es símbolo de la pobreza del Mesías, “el cual siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que se despojó de sí mismo, tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre” (ver Filipenses 2, 5-11). Al nacer el Hijo de Dios, el Rey- Mesías, no tuvo cuna.

Además, la forma misma del pesebre tomó un significado especial y muy preciso cuando éste era cuadrado. Ha sido un hermoso detalle que ha enriquecido y profundizado el significado del pesebre.

El pesebre cuadrado, pues, representa una mesa de altar y el túmulo donde estuvo colocado Cristo muerto: el cuerpo colocado sobre el pesebre es, a la vez, el cuerpo de Jesús nacido en Belén, el cuerpo eucarístico y el cuerpo bajado de la cruz. Los pañales pasan así a ser también los manteles del altar y la mortaja del crucificado.

El pesebre de la imagen de la Altagracia es cuadrado y tiene, por lo tanto, ese significado.

Por otra parte, el tema eucarístico unido al pesebre recuerda el significado del nombre “Belén: “Casa de Pan”. Belén es la “casa” donde fue colocado el “pan de vida”, “el pan vivo bajado del cielo”, Cristo Jesús.

Generalmente, el pesebre está un poco levantado del suelo, pero a veces está colocado casi a ras del suelo o en el piso mismo sólo con las pajas. Con esto se indica la profunda humildad del Hijo de Dios hecho hombre, Mesías y Señor, que se abajó hasta lo último, menos en el pecado, por la salvación universal.

CONCLUSIÓN

CERTIFICO que los textos reproducidos aquí fueron tomados de mi libro “LOS 10 ELEMENTOS BÁSICOS PARA HACER UN VERDADERO NACIMIENTO EN TIEMPOS DE NAVIDAD”.

DOY FE en Santiago de los Caballeros, a los dieciséis (16) días del mes de diciembre del año del Señor 2021.