Vie. Jul 1st, 2022

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El Sacerdote

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Sacerdote, tan grande y tan pequeño, por anunciar el Reino dejó su casa atrás. Sacerdote, la vida pone en juego, Pastor es para el pueblo, un guía a la Verdad. Sacerdote, tan rico en los esfuerzos, tan pobre en los “no quiero”, pues quiere siempre, ahora, ya… Sacerdote, humilde pordiosero que pide y se da entero, partiendo el corazón. Sacerdote, discípulo y maestro, prudente consejero, ministro y servidor. Sacerdote, tan fuerte en Oraciones, tan débil en ambiciones, pues sólo ansía mostrar a Dios. (Canción, Autor José Ml. Montesinos)

Los Sacerdotes son la representación de Jesús en la tierra, sólo que no son Dios, por eso también pecan y no son perfectos. El cascarrabias, el enérgico, el sereno, todos son hombres que han sido elegidos por Dios para continuar la labor de Cristo en la tierra: Salvar almas. Una de las personas más amadas y más despreciadas es el sacerdote, realmente debe ser difícil estar en sus zapatos/

Dicen que los sacerdotes son como los aviones, que muchos vuelan tan alto como el cielo, pero sólo se habla de ellos cuando uno que otro cae, pues porque cuando unos pocos de miles fallan de ligera o grave forma muchas personas deja de ver la grandeza de seres humanos que hay detrás de muchas sotanas en todo el mundo.

Empezando porque son personas que dedican su vida por completo al servicio de los demás, despojándose de las cosas materiales, pues estos no tienen carro, ni casa, ni ahorros propios, y, como si fuera poco que también dejan a su padre, madre, hermanos, a su vez la posibilidad de tener esposa e hijos, pero todo por imitar a Jesucristo.

Lo más interesante de esta divina vocación es que a pesar de las persecuciones, burlas, prejuicios y críticas que estos siempre reciben de incluso aquellos a quienes sirven (los mismos cristianos), tienen generalmente una gran sonrisa en el rostro, un acertado consejo, oídos y corazón abiertos cuando les necesitamos.

Como Jesús, a quien los sacerdotes y muchos hombres y mujeres entregan sus vidas por completo es justo, Él les promete a los consagrados(as): «En verdad les digo: Ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por mi causa y por el Evangelio quedará sin recompensa. Pues, aun con persecuciones, recibirá cien veces más en la presente vida en casas, hermanos, hermanas, hijos y campos, y en el mundo venidero la vida eterna.» (Marcos 10, 28-31)

No sé pero creo estas son más válidas razones para que todos respetemos y reconozcamos a la figura pecadora y santa del Sacerdote, quien renuncia día a día a vivir para sí y entregarse más por cada uno de nosotros. Es bueno que sepamos sacar tiempo para acercarnos más a ellos, no para pedirles más, sino para darles más, para conocerles mejor como hombres con necesidades de afecto y materiales como tú y como yo, o que por lo menos no ensuciemos nunca nuestra boca juzgándoles porque no somos Dios, más bien oremos por ellos todos los días y sirvámosle, colaboremos con ellos.

Oremos y valoremos a los sacerdotes y monjas que se dan por entero por Jesús y por nosotros e imitemos su entrega en el servicio a los demás.