Sáb. Ago 13th, 2022

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Para que lo cuente bonito. Rode vs Wade.

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Es un viernes 24 de junio, al mediodía. Estoy sola ante el Santísimo, en  la Parroquia El Buen Pastor, mi compañera de adoración, Cinthia, se disculpó, llegará más tarde.  Tampoco han acudido los visitantes que suelen venir a esta hora. Otra novedad es que las ventanas y las puertas, que de ordinario permanecen cerradas, para conservar el aire acondicionado, hoy las han dejado abiertas debido a un apagón.  Si miro hacia afuera, puedo saber quién llega desde que abre la puerta exterior que da acceso a la acapilla de la Virgen de Fátima, vía de acceso al Santísimo, donde está expuesta la hostia consagrada, Jesús eucaristía.

Damaris 

El caso es que alcanzo a ver a Damaris Patrocinio, presidenta del Foro de Mujeres en Defensa de la Vida y la Familia, desde que atraviesa la primera puerta del cristal, hay dos. Camina directo hacia mí. Extraño, pienso, mientras se acerca, pues todos los adoradores sabemos, y ella también es adoradora, que ante el Santísimo no se habla, pero asumo que se debe a que no nos veíamos desde hace mucho. Me equivoqué, la razón es otra. 

A modo de saludo, Damaris exclama: “Dios es grande, mira que encontrarme precisamente contigo aquí”. La escucho sin comprender. Y ella sigue. “Estoy feliz. El Supremo de Estados Unidos acaba de abolir el derecho al aborto”. Al oírla, se me eriza la piel.  Nos abrazamos y ella me pide permiso para decir una oración en voz alta, en lugar de hacerla en silencio como acostumbramos. 

La oración 

Se arrodilla, levanta los brazos y da gracias a Dios por todos los que lucharon para que se tomara esa decisión. Por los jueces que votaron a favor de la vida y por quienes aquí siguen luchando para que no se legisle a favor de matar seres humanos indefensos en el lugar donde más seguro debería sentirse un niño, en el vientre de su madre.

Se le saltan las lágrimas y a mí también, contagiada por su emoción, estremecidas ambas por el peso de esta decisión histórica, trascendental, que ha tomado ese tribunal al cabo de casi cincuenta años en los que fueron sesgadas millones de vida, gracias a una ley cuya motivación de base fue una mentira.

Norma mintió 

El caso “Roe contra Wade” que, en 1973, dio pie a la aprobación del aborto en Estados Unidos fue interpuesto por Norma McCorvey, quien, durante el juicio, utilizó el seudónimo legal de Jane Roe. Wade era el fiscal contra quien litigó. Norma alegó que había sido violada para que le permitieran abortar en Texas, donde el aborto era ilegal a menos que peligrara la vida de la madre. Aunque perdió, su hija nació y la dio en adopción, continuó apelando hasta llegar a la Suprema que otorgó a las mujeres la libertad de decidir si sus hijos nacen o no.

Norma, luego, confesó que había mentido, no fue violada. Después se volvió activista contra el aborto y, luego, dijo que le pagaron por hacer esto último. Terminó puesta a un lado, debido a su cuestionada credibilidad, por los mismos que la usaron como bandera a favor del aborto.  

¿Usted, cómo se enteró? 

Así que, el 24 de junio de 2022, fue un día histórico, tras casi medio siglo, la Corte Suprema de Estados Unidos declaró que el aborto no es un derecho humano. Y no lo es, lo que sí tenemos todos es el derecho a la vida. ¿Usted, cómo se enteró de esa noticia?, ¿le mandaron un mensaje?, ¿lo vio en un grupo de Whasapp?, ¿le llegó una notificación?

En mi caso, me sorprende la manera tan hermosa en que Dios permitió que me llegara esta gran noticia, en Su presencia. Será, pienso yo, para que lo contara bonito. Espero que así haya sido. 

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