Vie. May 24th, 2024

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Obediencia no es bondad

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En las Fuerzas morales José Ingenieros refiere la bondad, afirmando que “no hay bondad sin tensión activa hacia la virtud”; cuya particular forma de describir la bondad conduce a tomar con pinzas todo cuanto se desprende de la disciplina y condescendencia pasiva, y por igual la sumisión sin cuestionar que es otra vertiente de la incapacidad para el mal.

Por tanto, Ingenieros denuncia al hipócrita que “obra bien por simple miedo a la coerción social” al cual considera peor que el “malo desembozado, pues sin librarse de su maldad la complica de cobardía”, traduciendo un “conformismo negativo que suele dar al sujeto el bienestar en la servidumbre”.

De ahí, que aquellos sin fuerza de voluntad acaban siendo cómplices de los que obran mal, y que actúan así para no contrariarlos, aunque, debe ser perpetua la lucha de “obrar bien entre malvados”.

Hay que tener la suficiente entereza para actuar conforme a la propia conciencia, evitando que la hipocresía no conspire contra la integridad sin dejarse tentar por los intereses creados.

Ingenieros hace alusión que es “despreciable el juicio de los malos, aunque sean más”; afirmando, que el “bueno es juez de sí mismo, sintiéndose mejor cuanto más grande es la hostilidad que le rodea”; a sabiendas que cada “gesto suyo es un reproche a los que nunca podrían imitarle”, esto, porque todo aquel que tiene la conciencia turbia teme a la amistad de los de conciencia recta; y huyen de ellos, como “alimañas de la luz, reaccionando y sembrando la bondad activa con tantos bienes que al fin los malos se avergüenzan de sí mismos”.