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DAR “CLIC” AL ESPÍRITU SANTO

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INTRODUCCIÓN

Con mucha frecuencia, cuando los cristianos oramos al Espíritu Santo, le decimos: “Ven, Espíritu Santo, desciende sobre mí”. “Ven desde lo alto”. Oraciones como estas, están bien dichas, bien hechas. Pero al parecer se refieren a que el Espíritu Santo va a venir desde el cielo, que va a venir desde fuera. En realidad, él viene a nosotros los ya bautizados, desde dentro, desde nosotros mismos, porque ya vive en nosotros. Por eso, tratando de que se entendiera mejor esto desde dentro, usaré la expresión actual de los celulares: las funciones que tiene están ya en ellos. Para que actúen, hay que darle “clic” a la función que se quiere utilizar, pidiéndoselo, orando.  Así lo expliqué por primera vez en una celebración en Santiago, República Dominicana. Una adolescente, al final, dijo a su mamá: –Por fin, entendí.

Somos, cada uno, un celular, con cualidades humanas nacidas con ellas. Pero hay que ponerlas a funcionar. Darles “clic”. Puede ser que no las conozcamos o que no las pongamos a funcionar ni la cultivemos, pero están con nosotros. Lo mismo pasa con el Espíritu Santo. Tenemos dones, cualidades, digamos así, que nos fueron dadas con el Bautismo, la Confirmación o después, como carismas. Hay que conocerlas, estudiarlas, fomentarlas. Darles “clic”.

He aquí 26 “funciones” del Espíritu Santo, que tenemos los bautizados, a las que podemos dar “clic” y más de otros muchos carismas. Las enumero. Para conocerlas mejor pueden tener ya datos en mi libro “PARA VIVIR PENTECOSTÉS SIEMPRE”, que pueden obtener gratis en su versión digital o adquiriendo el libro físico.

Recuerde que existen muchas “funciones” humanas y las infusas por el Espíritu Santo.

Las 7 virtudes infusas del Espíritu Santo

La virtud es una disposición habitual y firme a hacer el bien. Permite a la persona no sólo realizar actos buenos, sino dar lo mejor de sí misma. Con todas sus fuerzas sensibles y espirituales, la persona virtuosa tiende hacia el bien, lo busca y lo elige a través de acciones concretas.

Las cuatro virtudes cardinales

Cuatro virtudes desempeñan un papel fundamental. Por eso se las llama “cardinales”; todas las demás se agrupan en torno a ellas. Estas son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. “¿Amas la justicia? Las virtudes son el fruto de sus esfuerzos, pues ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza” (Sb 8, 7). Bajo otros nombres, estas virtudes son alabadas en numerosos pasajes de la Escritura.

Son ellas:

  1. La prudencia
  2. La justicia
  3. La fortaleza
  4. La templanza

Las tres virtudes teologales

“Las virtudes humanas se arraigan en las virtudes teologales que adaptan las facultades del hombre a la participación de la naturaleza divina (cf 2 P 1, 4). Las virtudes teologales se refieren directamente a Dios. Disponen a los cristianos a vivir en relación con la Santísima Trinidad. Tienen como origen, motivo y objeto a Dios Uno y Trino.

Las virtudes teologales fundan, animan y caracterizan el obrar moral del cristiano. Informan y vivifican todas las virtudes morales. Son infundidas por Dios en el alma de los fieles para hacerlos capaces de obrar como hijos suyos y merecer la vida eterna. Son la garantía de la presencia y la acción del Espíritu Santo en las facultades del ser humano. Tres son las virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad (cf 1 Co 13, 13)”. (CIC, numerales 1812-1813).

Son ellas:

  1. La fe
  2. La esperanza
  3. La caridad

Los siete dones del Espíritu Santo

De una manera general se llama “don de Dios” a todo lo que el Espíritu nos da. En ese sentido también los frutos, por ejemplo, son dones.

Pero en un sentido más restringido se llaman “dones de Dios” a ciertas gracias dadas por Dios para nuestra santificación. Se diferencia de los carismas en que estos son de “utilidad común” y “los dones” son para provecho personal.

Son ellos:

  1. Sabiduría
  2. Entendimiento
  3. Consejo
  4. Fortaleza
  5. Ciencia
  6. Piedad
  7. Temor de Dios

Los frutos del Espíritu Santo

Según el Catecismo de la Iglesia Católica en su número 1832, “los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna”. La tradición de la Iglesia enumera doce:

  1. Caridad o amor
  2. Alegría o gozo
  3. Paz
  4. Paciencia
  5. Benignidad
  6. Bondad
  7. Longanimidad
  8. Mansedumbre
  9. Fe
  10. Modestia
  11. Continencia o dominio de sí mismo
  12. Castidad

Los innumerables carismas del Espíritu Santo

Hay carismas humanos o naturales y carismas espirituales o sobrenaturales. Aquí hablamos de estos últimos.

La palabra carisma (en griego: járisma): “járis”: gracia. “ma”: una acción. Es un don, una fuerza, una gracia de Dios que produce una acción. Un carisma es un don espiritual que nos da el Espíritu Santo para la edificación de la comunidad cristiana (1 Corintios 12, 7). Son gracias particulares dadas por Dios a cada uno y siempre en vista de los demás.

Son dones sobrenaturales, no se nace con ellos, son concedidos por Dios a determinadas personas.

Sin pretender en manera alguna hacer una clasificación exacta, perfecta y completa de los carismas mencionados en los textos, -y sólo a manera de ejemplo -he aquí un ensayo de agrupación presentado por el P. Carrillo Alday, Doctor en Sagradas Escrituras:

Una clasificación posible de los Carismas en la Biblia

Carismas de “apostolado”, “enseñanza”, “gobierno”.

Apóstoles: 1 Colosenses 12,28; Efesios 4,11.

Profetas: 1 Colosenses 12,28; Efesios 4,11.

Pastores: Efesios 4,1; Hechos 20,28.

Maestros: 1 Colosenses 12,28; Romanos 12,7; Efesios 4,11.

Evangelistas: Efesios 4,11; Hechos 21,8.

Epíscopos, presbíteros, diáconos: Hechos 14,23; 15,2: 20,17.28; Filipenses 1,1; Tito 1,5.

Carismas de conocimiento y de palabra.

Palabra de profecía: 1 Colosenses 12,10: Romanos 12,6.

Palabra de sabiduría: 1 Colosenses 12,8.

Palabra de conocimiento (ciencia): 1 Colosenses 12,8.

Revelaciones: 1 Colosenses 14,26.

Penetración de misterios: 1 Colosenses 13,2.

Visiones: Hechos 2,17; 9,3,17.

Discernimiento: 1 Colosenses 12,10; 14,29.

Xenoglosia: Hechos 2,6.11: Marcos 16,17.

Lenguas (glosolalia): 1 Colosenses 12,10.29: Hechos 10,46; 19,6.

Interpretación de lenguas: 1 Colosenses 12.10.30.

Carismas de servicio.

Funciones administrativas: 1 Colosenses 12.28.

Presidir: Romanos 12,8.

Asistencia en las necesidades: 1 Colosenses 12,28.

Exhortar: Romanos 12,8.

Obras de misericordia: Romanos 12,8.

Distribución de los propios bienes: 1 Corintios 13,3.

Entrega de la propia vida: 1 Corintios 13,3.

Carismas de poder.

Fe: Hechos 14,9; 1 Colosenses 12,9.

Curaciones: Marcos 16,18; 1 Corintios 12,9.28.

Obras de poder: Hechos 4,30; 1 Corintios 12,10.28.

Exorcismos: Marcos 16,17.

Carismas de estado de vida.

Matrimonio: 1 Corintios 7,7.

Celibato, virginidad, vida consagrada: 1 Corintios 7, 7.34.

La serie de dones del Espíritu es innumerable; está abierta a la medida de la riqueza de la gracia de Dios y de acuerdo a las necesidades de la Iglesia, a través del discurso de su historia en su tarea de salvar a los hombres.

No se tienen todos los carismas. Pero se tienen algunos. A estos es a los que hay que darle “clic”. Los demás, virtudes, dones y frutos, los 26, los tenemos todos.

Un testimonio

Vista esta lista de “funciones” del Espíritu Santo, a las que podemos dar “clic”. He aquí un testimonio.

En mi homilía, en una celebración de Confirmaciones, en Moca, República Dominicana, usé esa expresión de “darle clic” al Espíritu Santo. Cuando volví a esa parroquia, se me acerco un adolescente de unos 12 años y me dijo: – “En la escuela me hacían “bullying” mis compañeros y se me burlaban de mí. –“Mira a este dizque católico y va a misa y todo”. Yo quería revelarme y pelear violentamente. Pero yo sabía que la violencia era mala y no quería emplearla. Una noche, mientras oraba, recordé que usted dijo que le diera “clic” a los dones y funciones del Espíritu Santo. Entonces acudí a los siete dones. Le di “clic” a la sabiduría, porque no sabía responder sin violencia; y a la fortaleza, porque tenía miedo.

Al día siguiente, desde que llegué, me empezaron a hacer “bullying”. Yo me planté, y sin miedo le dije: – “Sí, yo soy católico, voy a misa y seguiré yendo. ¿Y qué?”. Ellos echaron para atrás. No me hacen ya “bullying” y somos mejores amigos”.

CONCLUSIÓN

CERTIFICO que puedes encontrar más datos en mi libro “PARA VIVIR PENTECOSTÉS SIEMPRE”, gratis, virtualmente, en esta dirección: www.palabramultimedia.com. También comprando el libro impreso.

DOY FE en Santiago de los Caballeros al primer (1) día del mes de junio del año del Señor dos mil veintitrés (2023).