Vie. Feb 3rd, 2023

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¡De eso yo no sé!

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El dominicano tiene fama de hacerse el chivo loco, especialmente cuando se trata de situaciones que podrían comprometerlo o acarrearle consecuencias negativas. De ahí viene el que se recurra con frecuencia a la mentira, al ocultamiento y a la ignorancia por conveniencia, camuflajeada por la famosa frase: ¨De eso yo no sé¨.

Se trata de una cultura muy difícil de erradicar porque tiene raíces bien profundas que se transmiten de generación en generación, con especial impacto en los niños, que sin ningún tipo de obstáculos, aprenden a esquivar responsabilidades a través de la aparente ignorancia.

Es una práctica tan común y descarada, que aún y si se le pregunta al protagonista de la escena, el único que podría detallar los pormenores de lo acontecido, por pura conveniencia se hace el desentendido.

Tomemos por ejemplo el caso de Alemania después de terminado el régimen Nazi, mucha gente decía ignorar el clima de terror que vivieron diversos grupos, perseguidos por quien se consideraba con la autoridad de decidir quién merecía vivir y quien debía ser sacrificado en pos de un supuesto mejor futuro.

En nuestro país, podríamos mencionar muchos acontecimientos en ese sentido, sobre todo lo que sucedió inmediatamente después de la dictadura. Fueron tiempos de gran temor e incertidumbre en los que la ignorancia del hecho era la mejor arma de defensa para no entrar en conflicto con los autores, la sociedad, y las autoridades.

A pesar de que hoy en día vivimos en democracia, no hemos superado esta mala costumbre que podría ser bien calificada como cobardía, temor o desconfianza, aunque algunos lo verían como astucia e ingenio para esquivar contratiempos.

Una telaraña empieza pequeña en una esquina, pero a medida que la ignoramos, va ganando espacio y fortaleza. Lo mismo ocurre con esta cuestión, sólo podemos erradicar este mal hábito, con una educación responsable, enseñando a cada ciudadano a responder por sus actos, como hombres y mujeres valientes. Debemos sembrar semillas de verdad y transparencia que al fin y al cabo nos llevan a la paz.

De esta manera llegará el día en el que el pueblo dominicano pueda preguntar a sus gobernantes sobre ese tema de la transparencia, y ya no se escuche la misma respuesta: “De eso yo no sé”.

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