Dom. Sep 19th, 2021

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El Reino de los Cielos es semejante

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Dejemos los triunfalismo. Construyamos un reino de los Cielos sobre la base de ser sal, luz y fermento de la Iglesia. La misión no consiste en que todos los habitantes se la tierra sean cristianos católicos. Lo que Dios quiere de nosotros es que iluminemos, con la luz de Cristo, a toda la humanidad.

Para lograrlo no hace falta que todos se bauticen. Lo que necesitamos son hombres y mujeres verdaderamente cristianos que anuncien con sus vidas la resurrección de Cristo. El mundo espera que los hijos de Dios manifiesten la naturaleza divina mediante el amor al enemigo y la perfecta comunión.

Seamos como la semilla de mostaza o el fermento en la masa. A los ojos humanos no somos muchos pero tenemos la gracia de hacer crecer la masa y de convertirnos en un árbol grande y frondoso donde todos pueden encontrar cobijo y protección. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 13,31-35):

En aquel tiempo, Jesús propuso todavía otra parábola a la gente: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas».

Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo». Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: ‘Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo’.