Dom. May 26th, 2024

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¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David!

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¿Qué buscas en la Iglesia? Es la pregunta que todos debemos hacernos en algún momento. En medio de una cultura donde hemos sido bautizados de pequeños debemos en algún momento de nuestra vida adulta hacernos la pregunta de manera consciente y seria.

No es posible estar en la Iglesia como quien pertenece a un club o porque fin familia es católica y por lo tanto yo también. El cristianismo no es asumir un conjunto de valores culturales. El cristianismo es una experiencia de fe. Es el encuentro personal con Jesús que ha muerto y resucitado por nosotros. Eso es la fe.

Pidamos al Señor que podamos crecer en la fe. Debemos pasar de una fe infantil a un adulta. Nuestra fe debe crecer para que se haga viva en acciones y seamos verdaderos testigos del amor de Dios, manifestado en el perdón de todos nuestros pecados y el paso a una nueva vida. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Mt 15,21-28):

En aquel tiempo, Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada». Pero Él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros». Respondió Él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel». Ella, no obstante, vino a postrarse ante Él y le dijo: «¡Señor, socórreme!». Él respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». «Sí, Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos». Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas». Y desde aquel momento quedó curada su hija.