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CORAZÓN “NOBLE” Y “GENEROSO”:
CLAVE PARA PERSEVERAR EN LA PALABRA

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EVANGELIO DE HOY: 18/9/21 (Lc 8,4-15).

El evangelio de hoy nos trae la parábola del sembrador. En la misma se muestra cuatro realidades que indican la respuesta humana a la Palabra divina. El último término que aparece en el relato, nos da la clave de meditación, “perseverancia”. Entre las líneas del texto tenemos luces para acoger la Palabra y ser perseverantes en Ella:

Al paso del sembrador (Jesús) con su semilla (Palabra), un conjunto de factores conspiran para que la Palabra no persevere en el corazón humano. El primero que aparece es el diablo: por eso, hemos de ser gente, no de “bordes superficiales”, sino de “interioridad”. El enemigo desconoce cómo llegar al interior de un alma para arrebatarle el don recibido.

Existe relación entre la semilla que “cae al borde” y la que “cae en terreno pedregoso”; en el borde las raíces están débiles y expuestas. Sin raíz uno no se sostiene en las tormentas de la vida. Echar raíces es criterio fundamental para ser perseverantes. Se echa raíz permaneciendo, con la fuerza del Espíritu Santo, con el rocío de su gracia, sin quitar los ojos de lo que realmente importa. 

Se espera, con el paso de los años, que seamos gente de madurez espiritual; contrario al terreno “zarzas”, que ahoga la Palabra saturándola con dispersiones y afanes transitorios. La madurez comienza con la decisión de la constancia, de saber separar y dar su lugar a cada cosa.

La perseverancia implica disponer el corazón “noble” y “generoso”, dos objetivos que caracterizan el buen terreno. “Noble”, recuerda la pureza de intención, la inocencia con la cual hemos de recibir la Palabra, como discípulo dócil que se deja conducir, instruir, guiar. “Generoso”, nos dice sobre la disposición misionera, que busca dar a los demás aquello que ha sido contemplado. El corazón noble y generoso es el sagrario donde ha de guardarse la Palabra para que sea fecunda y fructífera.

Señor, eres el primero en ser perseverante. Cada mañana sales a sembrar en nuestros corazones. Que tu Palabra sea tijera para podar las ramas secas de nuestro interior; que se abra paso en nuestro terreno. No queremos entretenernos. Ya sabemos cuál es el camino eterno, y no queremos ignorarlo. Danos la gracia de la constancia. Aliméntanos, con tu Espíritu, la disposición y el buen ánimo; que sepamos actuar por convencimiento, no por sentimientos transitorios. De verdad, ayúdanos, hoy te damos lo mejor de nosotros mismos. 

1. ¿Soy persona perseverante?

2. ¿Cómo seguir cultivando un corazón noble y generoso?

3. ¿Me dispongo a ser podado por la Palabra, cada mañana, al paso del sembrador?