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Guía para rezar el Santo Rosario.

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CÓMO REZAR EL SANTO ROSARIO

Nuestra Sra. Del Pilar, Un poco de historia

En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando “oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol”. La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que “permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio”. 

Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago comenzó inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio, Pero antes que estuviese terminada la Iglesia, Santiago la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.

Nuestra Señora del Pilar “patrona de la hispanidad”.

El santo Rosario: Como rezarlo.

El acto de rezar el Santo Rosario es un acto de conectarnos con Dios, de reflexión, de amor y de aprender. *Con el rezo del Santo Rosario No adoramos a María, sino que, la acompañamos en su caminar, al contemplar y reflexionar la vida de Jesús.*

El Santo Padre Francisco asegura que *“contemplar juntos el rostro de Cristo con el corazón de María, nuestra Madre, nos unirá todavía más como familia espiritual y nos ayudará a superar esta prueba”*.

*El rosario tradicional que utilizamos los católicos está inspirado en el de 50 cuentas* que la Santa Virgen le entrego en su aparición a Santo Domingo de Guzmán, en a quien encuentro de amor entre el hijo y la Madre de Dios, en persona, el cual enseñó a Santo Domingo a rezar el rosario en el año 1208 y le dijo que propagara esta devoción y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe. De ahí la frase que versa: *EL SANTO ROSARIO ES UN ARMA PRODEROSA*.

En la actualidad muchas personas usan uno más sencillo que utiliza solo 10 cuentas, llamado *denario*, y el mismo equivale a una decena del rosario tradicional, el cual tiene el beneficio de su reducido tamaño y que lo hace muy cómodo para que lo lleves siempre contigo.

Existen de hecho rosarios diferentes al tradicional del devocionario mariano como el Rosario al Espíritu Santo, o dedicados a devociones específicas como el Rosario de la Divina Misericordia; también existen rosarios diferentes al tradicional y muy regionales como el Rosario Guadalupano, rezado principalmente en México, así como también existe una forma muy reflexiva y de profunda conciencia de rezar el rosario, como lo es el Rosario Meditado, con el cual se busca alejarse de la mera repetición de oraciones sin entender el significado de las mismas, logrando comprender con ello de una mejor manera los misterios que nos revelan los evangelios y que nos describen los hechos más trascendentales de Jesucristo y la Virgen María.

A continuación, te explicamos los 10 PASOS PARA REZAR EL SANTO ROSARIO

1ER – Signarse O Persignar

Debes tomar el rosario entre tus manos y empieza haciendo la señal de la Santa Cruz.  Hacemos la señal cruz en la frente, boca y finalmente en el pecho, repitiendo en cada cruz con todo fervor la siguiente oración:

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.  

2DO – Credo de los Apóstoles.

Toma con la mano la cruz que está al extremo de tu rosario y reza el credo de los Apóstoles, pudiendo en este momento hacer un acto de contrición (es algo voluntario, no obligatorio, aunque si se recomienda).

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.

3ER – Acto de contrición (opcional)

Señor Mío Jesucristo ¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.  

4TO – Las cuentas del rosario

Seguidamente, toma la primera cuenta del rosario y empieza a rezar un Padre Nuestro. Verás que a la primera le siguen tres cuentas más, que simbolizan los tres Ave María que debes rezar, los cuales son ofrecidos para aumentar la fe y la misericordia de quienes rezan el santo rosario y el propio Santo Padre. Una vez terminadas los Ave María, finalizas el primer grupo del rosario rezando una sola vez el Gloria.

5TO – Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén

6TO – Ave María

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.   Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.  

7MO – Gloria

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
 

8VO – Los misterios del rosario

Los misterios del santo rosario los debemos anunciar con solemnidad y en forma respetuosa, pero también con alegría y convencimiento de que nuestras oraciones serán escuchadas por Dios nuestro Señor.

La tradición nos indica que los misterios del rosario se deben rezar en función del día de la semana, y se comienza anunciando el misterio correspondiente a ese día en particular para posteriormente meditar sobre él. Al meditar, debemos recrear e imaginarnos cómo transcurrieron los principales hechos de la vida de Jesucristo y la Virgen María, al tiempo que ofrecemos, agradecemos y solicitamos la intercesión de la Santa Madre por nuestras plegarias y deseos.

Debemos saber anunciar cada misterio según el día de la semana: 

Después de haber anunciado el misterio correspondiente, debemos rezar un Padrenuestro, continuamos con 10 Ave Marías y finalizamos con el Gloria. Terminado el Gloria, entre un misterio y otro se reza una oración Jaculatoria (Opcional) llamada la Oración de Fátima:

9no – Oración de Jaculatoria

¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia. Amén.  

Como truco recuerda que siempre se repite la misma secuencia 1 Padrenuestro, 3 Ave Marías. Después 10 Ave Marías, 1 Gloria, Anuncio del Misterio y 1 Jaculatoria opcional por cada meditación del misterio.

Después de haber rezado los 5 misterios que corresponden al día de la semana, o después de haber rezado un misterio si usaste un denario, puedes decir que ya terminaste el rosario. Para hacer un fervoroso final de nuestro santo rosario, terminaremos con una última oración mientras sostenemos la medalla que se encuentra en el centro del rosario.

10mo – Oración de la Salve

La plegaria que dirás es la hermosa Oración de la Salve, como símbolo de fe, enaltecimiento y respeto a nuestra Santa Madre María:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.  

A partir de este punto, en función del país o tradición, se suelen añadir o rezar las letanías lauretanas, marianas o bíblicas.

San Juan Pablo II nos recuerda que: El Santo Rosario *”Nos proporciona alas para elevarnos en la vida espiritual, la oración mental y la oración vocal“*

*¿Cuéntanos cual herramienta usas para elevar el nivel de tu vida espiritual? *

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