Mié. Dic 8th, 2021

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Por dentro

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Cuando leo libros prestados debo poner atención, no distraerme, porque tiendo a subrayar ideas. Hasta ahora, no había encontrado ninguna obra que me pareciera interesante a tal punto que, prácticamente, la rayara entera.  Esto sucede con la que leo en estos días. Lo que está sin marcar es lo menos, en la mayoría de los casos, he resaltado mi interés poniendo “ojo” y metido en un círculo párrafos completos. Lo curioso es que este libro, pequeño, además, fue publicado hacia 1473, originalmente, como una guía para la vida espiritual de los monjes y frailes. Pero el conocimiento de la naturaleza humana que revela, definitivamente, los hombres y las mujeres de todos los tiempos tenemos las mismas debilidades, y, por esa misma razón, lo mucho que nos sirve a los cristianos de hoy, resulta, de verdad, increíble.

Meta anual

Debe sospechar ya que hablo del libro con la trayectoria más exitosa que ha tenido una publicación después de La Biblia, “La imitación de Cristo”. Su autor es el alemán Tomás Kempis. Y quiero compartirles algunos de los planteamientos que he resaltado. Kempis dice que todos debemos proponernos, como meta, corregir un defecto de carácter al año. Por ejemplo, si es glotón, impuntual o promiscuo, asumir el compromiso para dejar atrás el mal hábito en los siguientes doce meses.  Logrado ese objetivo, proponernos superar otro defecto. Así, según su planteamiento, llegaremos a perfeccionarnos antes de ir a la tumba, lo cual es el propósito de nuestra existencia. Kempis señala que lo bueno de los hábitos es que uno sustituye al otro.

Si controla lo que come

Muchas de sus recomendaciones se centran en cómo el individuo debe vencerse a sí mismo para lograr una verdadera conversión. Sugiere no cometer faltas veniales, porque quien es capaz de controlar lo pequeño termina por vencer lo grande. Y no minimiza pecados como la gula, por el contrario, señala que quien puede ser amo de lo que come, podrá manejar correctamente todas las áreas de su vida.

Sí, critique

Recomienda hablar poco, y si somos de las personas que viven criticando a los demás, que apliquemos ese criterio crítico, pero al revés, hacia nosotros mismos. Que nos critiquemos continuamente a fin de identificar nuestras debilidades y superarlas. El libro recomienda buscar consuelo solo en Dios, no en los hombres, porque todos, un día, nos apoyan y, otro, nos dan la espalda. Y que nos preocupemos más por lo que tenemos por dentro que por lo que se ve por fuera, debemos ser morada para que Dios habite en ella y el Señor no se mete a vivir en una ruina. El libro de Kempis ha sido editado más de tres mil veces, en más de 500 años, un récord solo superado por La Biblia.

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