Dom. Jul 3rd, 2022

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Odio biográfico

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Un querido amigo venezolano Antonio Herrera, haciendo una apología de una persona conocida por ambos, y a sabiendas de la situación que estaba atravesando fruto de intrigas perniciosas, mezquindades y atribuciones falsas, expresó, todo esto se trata de lo que se denomina odio biográfico.

Hay personas que no aceptan la trayectoria moral, social y humana de otros, y recurren a un odio que no termina nunca, odio, que es no es contra la persona misma, sino por lo que representa esta, de virtudes que nunca podrán tener por su falta de integridad, situación que recuerda lo escrito por Felipe Stanhope de Chesterfield en cartas a su hijo, que la “gente odia a quienes le hacen sentir su inferioridad”.

Sin duda, las antipatías violentas son siempre sospechosas, que se traduce en un odio abiertamente profesado, que como dice George Bernard Shaw en Barbara Acto III, el “odio es la venganza del cobarde por haber sido intimidado”. 

Si bien el mal se vence con el bien, la injusticia con la verdad unida a la misericordia, la ofensa con la mansedumbre (Vid. Romanos 12,17-21; Mt 5,43-48), debe cualquiera cuidarse de aquellos a quienes los corroe el odio voluntario y lo cultiva, que en sus formas extremas lanza sus flechas contra grupos enteros de personas y otras veces se circunscribe a personas concretas.

Todo esto lleva a la pendiente resbaladiza que lleva a los insultos en público, a las agresiones, incluso a la violencia, y lo que es peor a la envidia, de gente que es incapaz de elevarse una pulgada por encima de aquellos que dan ejemplo de moral en la vida ordinaria y una ética profesional a toda prueba.