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MARÍA MAGDALENA: UNA MUJER ENAMORADA DE CRISTO

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EVANGELIO DE HOY: 22/7/21 (Jn 20,1-2. 11-18).

Hoy celebramos la memoria de Santa María Magdalena. Por tal motivo, escogemos el texto opcional que nos la presenta como testigo del Resucitado. Meditemos en cómo ella nos anima a vivir desde una fe resucitada, aquella que compromete el corazón, desde el encuentro con el Amado del alma.

CUANDO TODAVÍA ESTABA OSCURO…

Magdalena, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro va al sepulcro donde fue sepultado su Señor. La imagen de la “oscuridad” es muy rica. En la oscuridad no se ven las cosas claras. Los caminos son más inseguros. La fragilidad personal aumenta. Sin embargo, ella camina. Camina en la oscuridad porque tiene una convicción incrustada en su corazón: está enamorada, muy enamorada de Jesús. Se trata de un amor místico, profundo, histórico, de presente y de futuro, que la lleva a sintonizar con esa joven del Cantar de los Cantares cuando dice: «Me levantaré, pues, y recorreré la ciudad. Por las calles y las plazas buscaré al amor de mi alma” (Ct 3,2).

Sólo el enamoramiento de Jesús permite que un hombre o una mujer puedan caminar en lo oscuro sostenidos por la fe, y la memoria de que Él nunca le ha quedado mal. No importan las piedras a ser removidas, ni los peligros que amenacen en el trayecto. El amor se vuelve brújula del corazón. Importa enfatizar dónde y cómo nace este amor que permite caminar en la oscuridad: nace a los pies del maestro, dejándose curar, liberar, formar, transformar; permitiendo que el Amado cale hasta el fondo del alma, de donde nada ni nadie podrá quitarlo. Quien no sabe de amor no sabe andar en lo oscuro.

ESTABA MARÍA JUNTO AL SEPULCRO, FUERA, LLORANDO

Esta imagen es fuerte, al mismo tiempo, hermosa. Recuerda el cachorro fiel a su amo; que aunque no responda, permanece. Ahí ha sido el último rastro de su Maestro. Ella, que ha caminado en la oscuridad, ahora se detiene junto al sepulcro; en el lugar de los muertos sostenida por la vida. Realzamos el contenido de esas lágrimas. Unas lágrimas cargadas de sentido, de motivación válida y honesta. Son lágrimas de fuego, nacidas del ardor que ha dejado la memoria del Amado. Son lágrimas que cuestionan nuestras lágrimas. Magdalena llora de amor; no por caprichos personales. Y esas lágrimas no serán ignoradas por Aquel que las causa. La causa de las lágrimas son dos veces confirmadas cuando le preguntan: ¿por qué lloras? Llora por su Señor.

JESÚS LE DIJO: “MARÍA”. ELLA SE VOLVIÓ Y LE DIJO… “RABBUNÍ”.

Esta escena del texto es profunda e interpeladora. Denota la experiencia vivida entre Amado y amada (alma y Espíritu). Ningún hombre ni mujer bíblicos, involucrados en la historia de salvación han dejado de vivir esta realidad: la intimidad del encuentro. Donde se graban en la memoria y en el corazón todos los detalles, incluyendo el timbre de voz. En este encuentro se ven las cosas claras. Nace la experiencia con el Resucitado. Es lo que marcará y ha de fundamentar el anuncio. Nuevamente, una frase de la joven en el Cantar de los Cantares puede iluminar: “Encontré al amor de mi alma; lo abracé y no lo dejaré jamás” (Ct 3,4). El Resucitado, empieza un nuevo proceso formativo, para que su comunidad comprenda su nueva dimensión. María, por la enseñanza, sigue creciendo, desapropiándose, continúa llevando luz en la oscuridad, felicidad en la tristeza, esperanza en la desilusión.

Señor: queremos pedirte perdón por las veces en que nuestras vidas se han detenido en la puerta del sepulcro, sin dejar que tú salgas a nuestro encuentro pronunciando nuestro nombre. No queremos eso. No queremos que todo el año sea cuaresma. Ayúdanos, por favor, a llorar de alegría. Imprégnanos experiencia resucitada para que este fuego queme todas las tristezas insignificantes. Queremos prender el mundo de amor resucitado. Santa María Magdalena, danos, por lo menos, un tercio de tu pasión por Cristo, y que con la gracia del Espíritu Santo, siga creciendo sin medidas.

  1. En mi vida: ¿a quién busco? ¿Dónde busco?
  2. ¿He caminado en la oscuridad: sostenido por la fe?
  3. ¿Por qué lloro?
  4. ¿Con quién me encuentro?
  5. ¿A quién anuncio?