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EL NACIMIENTO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA: ILUMINA NUESTRO NACIMIENTO

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EVANGELIO DE HOY: 8/9/21 (Mt 1,1-16.18-23).

Hoy se ha hecho una pausa en la narrativa de la misión de Jesús en Galilea (Lucas), para recordar el importante nacimiento de la Virgen María (Mateo); meditemos sobre este crucial evento histórico, trayendo luces que nos permitan ver la mano de Dios en nuestro propio nacimiento.

Mateo comienza el relato con una genealogía sobre el origen de Jesús. En este sentido, el nacimiento de María, a la luz de la fe, cobra mayor sentido, porque de Ella nace el Hijo de Dios. Con el listado de nombres presentados por Mateo, queda evidente la importancia que da la Biblia a los orígenes, a las raíces de las personas. Se plasman los ancestrales con toda naturalidad, sin saltar nombres vinculados a pecados o mala reputación. Así es, la historia de salvación se va abriendo camino entre luces y sombras.

Una vez llegado al nacimiento de Jesús, se prosigue narrando como éste fue; donde hoy destacamos, la confianza de María. Su confianza nace de la fe y la aceptación de la voluntad de Dios en su vida, con todas las consecuencias. No abre la boca en ningún momento para justificarse ni limpiarse de posibles mal entendidos; sino que permite que sea el mismo Dios quien coloque todo en su lugar; como bien lo hizo mediante el ángel que habló con José en sueños, clarificando lo del embarazo sin haber vivido juntos.

María es mujer de la espera:

  • Espera hasta que Dios le muestre su papel en la historia.
  • Espera a que éste se realice en su momento.
  • Espera hasta comprenderlo.
  • Espera hasta que los demás lo comprendan.
  • Espera hasta que se desarrolle en la historia.
  • Espera hasta que el Padre tenga la última palabra.
  • Y entre espera y espera, María guarda las cosas importantes en su corazón, canta a Dios y sirve a los demás.
  • … y sigue esperando que muchos hijos e hijas la acojan en sus casas como Madre…

Realmente, hay cumpleaños que evangelizan al recordarlos.

Señor: gracias por darnos una Madre tan especial. Nosotros también queremos contemplar nuestro nacimiento como un proyecto tuyo. Somos tu proyecto de santidad ahora, en este momento. Enséñanos a recuperar nuestra historia; a sentirnos orgullosos de ella. No queremos saltar nombres de nuestras familias. Todos tienen su lugar y su función en el camino. Si quitamos una coma de nuestro pasado no seríamos lo que somos hoy.

Así como María, queremos asumir honestamente nuestros orígenes y dar gracias por ello: no defendernos, no justificarnos; esperar hasta que la verdad florezca y contemplarla. Sería tan lindo tomar el día de nuestros cumpleaños para meditar en ti, Señor, y preguntarnos si estamos siendo aquello que esperas de nosotros. Danos la gracia de serte fiel.

  1. ¿Qué quisiera decirle hoy, a la Virgen María, en la celebración de su nacimiento?
  2. ¿Estoy siendo, como María, fiel a lo que Dios espera de mí?
  3. ¿Me dejo conducir por la Madre hasta su Hijo Jesús?