Jue. May 23rd, 2024

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Salía de él una fuerza que sanaba a todos

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Todo cristiano, por la gracia del bautismo, es profeta, sacerdote y rey. En lo que respecta a profeta, tiene la misión de anunciar en nombre de Dios su palabra. Los profetas son personas enviadas con un encargo divino muy concreto. En toda la historia de salvación han ido preparando el canino del mesías, llamando a los pueblos a una conversión sincera.

Dios ha puesto en nuestro camino profetas. El sacerdote, el ministro, el catequista, la consagrada y hasta un amigo pueden ser verdaderos apóstoles que el Señor pone a nuestro servicio.

También nosotros estamos llamados a predicar el evangelio. Somos enviados a sanar corazones mediante la palabra es de Dios. Estamos invitados a tener siempre la disponibilidad de hacer la voluntad de Dios, que consiste en salvar al mundo entero. Dile siempre si al Señor. Pongámonos al servicio de tan importante obra. ¡Ánimo!

Leer:

Texto del Evangelio (Lc 6,12-19):

En aquellos días, Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor.

Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.