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POR LA RUTA DE LA HUMILDAD

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EVANGELIO DE HOY: 15/3/22 (Mt 23,1-12)

El Señor nos dice en el evangelio de hoy: “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. Y nos preguntamos, ¿cómo vivir cotidianamente, en el silencio, esta humildad que se nos pide? Como virtud, la humildad es un lago sin fondo, porque la persona humilde no sabe que lo es; los demás la identifican. ¿Por qué no lo sabe? Porque su referencia es Cristo; y en su espejo, siempre le falta algo. Con todo, nos introducimos en las líneas del pasaje de este día, y buscaremos rasgos que nos permitan crecer en humildad.

  1. Hacer vida aquello que enseñamos: cuando hablamos a los demás, les sugerimos, orientamos… y se conserva tal memoria, esa misma “cátedra” se convierte en “bloque” que pesa, corrige, haciéndonos mantener los pies en la tierra, en el valle de la humildad. Por eso la denuncia de Jesús a letrados y fariseos cuando hablan y no cumplen.
  2. Colocar el hombro para asumir la carga: escurrirse del compromiso aleja de la virtud; Jesús desenmascara la tendencia: “lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente… pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar”. Ciertamente, preparar el “fardo” y asumir con otros el traslado, nos dará una buena dosis de humanidad.
  3. Honestidad ante el por qué hacer las cosas: se hace necesario silencio de calidad para uno sincerarse y tomar conciencia si se actúa por bondad o para llamar la atención y recibir reconocimientos. Cuando Jesús apunta tal cuestión “todo lo que hacen es para que los vea la gente”, nos invita a liberarnos de la apariencia, y a que seamos lo mismo siempre, cuando estamos solos y cuando estamos en público. La sinceridad y la transparencia son puertas de entrada a la humildad.
  4. Buscar puestos para otros y no para sí: el camino del orgullo, que es la vía opuesta de la humildad, tiende a elevarnos por encima de los demás. Y con una auto-imagen elevada, las actitudes que tomamos nos denuncian. Jesús nos invita a no gestionar para nosotros mismos. Lo que somos no depende del lugar que ocupemos. Vivir en la verdad es humildad.         
  5. Conocerse a sí y conocer a Dios: es un proceso que pertenece a la cátedra genuina. En esto consiste; saberse criatura, tener a Dios como Padre, y su Hijo Jesucristo como Señor. Ocupar su lugar en la historia de salvación, esto es humildad.

Señor: te agradecemos este tiempo en el que podemos encontrarnos con nosotros mismos. Ten paciencia con nuestro proceso de madurez. Iremos aprendiendo poco a poco de ti, de tu manera, de tus cosas. No queremos grandezas que nos deslumbren; líbranos de la falsa humildad. Necesitamos traspasar la cáscara de la apariencia y contemplar la verdad de lo que somos. Que nos conozcamos a nosotros y te conozcamos a ti. Señor, danos la gracia de la humildad.

  1. ¿Estoy dando testimonio de las cosas que digo y enseño?
  2. ¿Quién soy yo cuando estoy solo, y quién soy cuando estoy en público?
  1. ¿Cómo sé del momento en que empiezo a ensalzarme?