Vie. Jul 1st, 2022

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Este domingo es el cuarto domingo de Cuaresma (Laetare).

“Su hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus criados: ‘Sacad enseguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado’” (Lucas 15,21-24).

“Déjense reconciliar con Dios” (2 Corintios 5,20).

Este Evangelio según San Lucas es precioso. Trata  del hijo pródigo. “Me reconcilio en el presente, pero los efectos de la reconciliación tienen que prolongarse en el futuro; sin esta eficacia en el futuro, reconciliarse no deja de ser una palabra tal vez bonita, pero hueca, sin repercusiones eficientes, y por consiguiente una auténtica frustración. Reconciliarse con Dios y con los demás implica estar dispuesto a mirar el pasado con ojos de arrepentimiento y a dejarlo sin miramientos, por más que nos siga siendo atractivo. Eso es solo el comienzo».

Oración:

Dios Padre, reconozco que reconciliarse es hermoso, pero es difícil. Ayúdame a romper esquemas hechos, dejar caminos  trillados… Ayúdame a salir de mi comodidad y rutina y lanzarme a vivir la ruta nueva que Tú me vas trazando, ruta de donación y amor desinteresados. ¡¡¡Amen!!!