Dom. May 26th, 2024

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SEGUIMIENTO DE JESÚS: MARTIRIO, AMOR Y RECOMPENSA.

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EVANGELIO DE HOY: 11/7/22 (Mt 10,34-11,1).

El evangelio de hoy continúa con las instrucciones de Jesús a sus discípulos para que tengan las cosas claras ante la misión asumida; dichas instrucciones están relacionadas con lo que implica seguirle, y pudieran agruparse en tres dimensiones relacionadas entre sí:  
 

  1. MARTIRIO
     
    Jesús dice: “No piensen que he venido a la tierra a sembrar paz… sino espadas… y enemistad”. ¿Cómo podemos comprender que el príncipe de la paz no viene a sembrar paz? No puede sembrarla como desea porque muchas personas no la aceptan. Al rechazarla se crean divisiones, las que comienzan por la propia casa. Un ejemplo de esto es cuando un hijo o una hija deciden seguir al Señor con un llamado vocacional a la vida religiosa o sacerdotal, y los padres se oponen porque tal llamado no estuvo en sus planes. Un principio bíblico es que los hijos sólo pueden desobedecer a los padres cuando éstos no obedecen la voluntad de Dios sobre los hijos.
     
    ¿A quién se busca agradar? La persona que ha optado por Jesús, y ha recibido la luz del cielo, que le permite constatar la dimensión trascendente de su amor, comienza a experimentar el martirio, que significa “testigo”, o bien, tomarse a Dios en serio, en el día a día. De esto se trata “perder la vida”, gastarla, disponerla, ofrecerla para que el Señor sea más conocido, más amado, más obedecido. El seguimiento implica la cruz.
     
  2. AMOR
     
    Jesús no sólo pide que se le ame, sino que se le ame más que a nada, más que a nadie. Si colocamos una lista de las personas que más amamos, en orden de prioridad, arriba del amor más grande, en el tope, Jesús quiere estar. Porque sólo desde esta cima del amor nosotros seremos capaces de asumir la cruz con paciencia, ser mártir por obediencia, y de preferir gastar la vida por su causa.
     
    Nuestro Señor no se conforma con otra cosa a no ser habitar en la totalidad de nuestros corazones. Los santos saben de esto muy bien. Cuando, en una visión, el Señor le pregunta a santo Tomás de Aquino, _ ¿Qué quieres que haga por ti, ya que has sido un fiel discípulo?, el santo le respondió: – “Señor, que pueda amarte más”. Uno se pone a darle vueltas a tal petición y percibe que todos nosotros deberíamos caer de rodillas ante Jesús Sacramentado y pedir, en forma de rosario, lo mismo.
     
  3. RECOMPENSA
     
    “El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, se lo aseguro”. El Señor nos motiva a que todos participemos en su proyecto. Hasta pasando un vaso de agua se puede colaborar en la misión. El proyecto del Reino es inclusivo. No se aspira, con el seguimiento, a recompensas caducas, sino trascendentes, de esas que poseen valor incalculable, y comienza aquí en la tierra; no hay mayor felicidad que vivir para Cristo, en Él y por Él.
     
    Rezamos con el Salmo 49: “Al que sigue el buen camino le haré ver la salvación de Dios”. San Benito, Abad, ruega por nosotros.
     
  1. ¿Puedo ponerle nombre a los sacrificios que me supone el seguimiento de Jesús?
  2. ¿Cuáles amores me están gobernando la vida? ¿En qué peldaño de la escalera de mis amores tengo a Jesús?
  3. ¿Qué recibo del Señor cada día, cada hora, cada segundo?