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ANTE EL HAMBRE DE DIOS EN LA SOCIEDAD: JESÚS NOS DICE “DENLES USTEDES DE COMER”.

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EVANGELIO DE HOY: 1/8/22 (Mt 14,13-21).

El evangelio de hoy comienza narrando que, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista, se marchó a un sitio tranquilo y apartado. Este detalle narrativo muestra y resalta que dicha muerte fue sentida por Jesús.

La relación entre ambos fue profunda desde el vientre de sus madres, Isabel y María. Muchos motivos tendría el Señor para retirarse, llorar al amigo, y a su vez, orar ante lo que tal acontecimiento le anunciaba a su propia vida y misión. Jesús necesitó su espacio y lo buscó. Con todo, contemplemos lo que acontece:
 
Jesús se iba por una barca, y la gente le seguía por tierra. Al desembarcar vio el gentío. Aconteció lo que dice el canto: “mi cansancio que a otros descanse”, y hasta recuerda el pensamiento de san Francisco: “que no busque ser consolado, sino consolar”. Jesús sintió compasión por la gente, y entregó al Padre todos los motivos que lo habían llevado hasta allí. Notemos que Jesús nos enseña a olvidarnos de nosotros mismos, a cambiar la agenda cada vez que sea necesario, por hacer el bien y sembrar el Reino.
 
Los discípulos le sugirieron: “… es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer”. A primera vista esta intención es justa y buena. Los discípulos se percataron de la necesidad. Pero su pensamiento sólo les alcanzó para formular una rápida solución: “que vayan a las aldeas…”. Es una medida “práctica”, porque cada quien iría a resolver lo suyo. Pero Jesús suele complicar las cosas. Hace pensar en soluciones que involucran la vida sin tiempo de caducidad.
 
La propuesta de Jesús fue esta: “No hace falta que vayan, denles ustedes de comer”. Esta frase cae hasta nuestra conciencia. Ante la gente que mendiga por la Palabra. La gente que anda con el pensamiento confuso, sin sentido, buscando orientación y luz. Jesús nos dice a nosotros: “denles ustedes de comer”.

El Señor nos responsabiliza con el hambre de Dios que tiene la sociedad; Él nos pide, no lo imposible, sino lo que tenemos. En el caso de los discípulos eran: “cinco panes y dos peces”; en nuestro caso, cada uno sabrá lo que tiene discreto para ponerlo al servicio del hambre de los hermanos. A Jesús, siempre, le toca bendecir.
 
Hay mucha gente viviendo en “despoblado”, o sea, no sabe dónde buscar, ni dónde ir, ni cómo manejarse. Los que vamos siguiendo a Jesús nos toca hacer lo que Él dice: organizar a la gente, orientar el orden a seguir, disponer lo que se tiene, invitar a la comida, al alimento de multitudes, y recoger lo que sobra, porque siempre habrá gente con hambre mientras vayamos por los descampados existenciales.
 
Rezamos con una frase del santo del día: “Es verdad que no has construido grandes templos, pero puedes ser el templo donde habita Dios” (San Alfonso María de Ligorio).
 
1. ¿Mi cansancio ha descansado a alguien?
2. ¿Qué tipo de soluciones formulo cuando se ve implicado mi compromiso?
3. ¿Estoy dando de comer? ¿Comparto el pan material y espiritual?