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CREYENTES SIN LEVADURA: CON LA HONESTIDAD DEL EVANGELIO.

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EVANGELIO DE HOY: 14/10/22 (Lc 12,1-7).

En el pasaje de este día Jesús se dirige a una gran multitud. El detalle es importante. Todos le escuchan y le observan. No hay contradicción entre lo que enseña y lo que vive. A la luz del día y en plena transparencia, denuncia con fuerza la “levadura de los fariseos” o sea, su hipocresía.
 
Vivimos en una sociedad que fomenta la “levadura”, en otras palabras, en una sociedad donde la gente suele subirse por poca cosa. Observándonos sinceramente podríamos denunciar las veces en que hemos crecido, elevándonos por encima de los demás. Esta vida pobre y superficial, donde prima la apariencia es denunciada por Jesús. El Señor necesita personas de una sola pieza y con peso suficiente para anunciar su Reino.
 
El evangelio nos lleva a pincharnos para soltar el aire y ser humildes, sencillos, transparentes. No quiere el Señor que vivamos en la falsedad, sino en la realidad, en la verdad de lo que somos y tenemos. Esta sinceridad y honestidad de vida permite la libertad necesaria para asumir alegremente los valores del Reino.
 
“No tengan miedo”, dice Jesús. ¡Cuánto bien nos hace con este mandato! No tengamos miedo de asumir la fe con todas sus consecuencias. No tengamos miedo a ser hombres y mujeres transparentes. No tengamos miedo de quedarnos sin levadura. El miedo impide que uno pueda vivir desde la voluntad de Dios. El miedo lastima los sueños, los deseos más profundos. No tengamos miedo de amar a Jesús al aire libre, en lo oculto y en lo público. No reprimamos el amor que le tenemos. No hay que tener miedo a vivir el evangelio, aunque siempre nos quedemos pequeñitos delante de él. ¡No tengamos miedo! La sinceridad nos hace mucho bien.
 
El Señor justifica su pedido para que seamos valientes. Nos dice que el mismo Dios nos cuida; si lo hace con los animales y las plantas, cuanto más con el ser humano; especialmente quienes han decidido olvidarse de sí para vivir por su causa. Valemos mucho, todos nosotros, a los ojos de Dios. Ni nos llegamos a enterar del inmenso amor que nos tiene.
 
Señor: aquí te entregamos todas las “levaduras” que han intentado sacarnos de nuestro espacio, de nuestro centro. Queremos vivir en tu paz, en tu verdad. Queremos sentirnos a gusto siendo transparentes y honestos. Gracias por darnos la valentía y la fortaleza en el Espíritu para ser testigos de tu Reino.
 
1. ¿En mi vida de fe, ha caído un poco de “levadura”?

2. ¿Por qué la hipocresía es una esclavitud?

3. ¿Tengo miedo a la sinceridad de vida que me exige el evangelio? ¿Cómo acojo las enseñanzas de Jesús?