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EL ACTUAR DE DIOS

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LECTURAS DE HOY: 22/3/23 (Is 49,8-15; Sal 144; Jn 5,17-30).

Jesús dijo a los judíos: “Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo”. Estas palabras nacen en el contexto donde le cuestionan al Señor haber curado en sábado. Deja claro que para hacer el bien no hay receso. La operación redentora es constante, dinámica, creativa.
 
“Mi Padre sigue actuando…”, expresa que Dios es el primero en tener la iniciativa. Él pone las bases y los criterios, la manera. El Hijo, hace lo mismo que Él hace. Y lo hace a la perfección, porque el Padre no le esconde nada. Interesa considerar que de la misma manera en que el Padre le muestra todo al Hijo, así el Hijo nos lo muestra a nosotros. Nos queda reflexionar si estamos siendo honestos para operar, en la vida, como lo hace Jesús, siendo fiel a las enseñanzas.
 
Desde el Antiguo Testamento se viene reflejando un perfil de la actuación de Dios; de esto nos habla el profeta Isaías. La actuación de Dios está basada en la compasión. De la misma manera en que una madre no se olvida de su criatura, así Dios no se olvida de sus hijos e hijas; y si en caso llegase una madre a olvidarse, Dios nunca lo hace. Movido desde sus entrañas, Él responde, auxilia, restaura, libera, conduce… La profecía le distingue con el apodo: “El compasivo”.
 
El Padre dispone de la vida, y así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. La vida es nuestro horizonte inspirador. Aún entre signos de muerte, se nos invita a caminar hacia la vida, y a actuar en función de ella. «La vida» es fino criterio de discernimiento. Si queremos actuar como Dios actúa, abracemos y custodiemos la vida.
 
El Salmo nos ilumina al expresar que el Señor es bondadoso en todas sus acciones. Sus fuerzas se canalizan para sostener a los que van a caer y enderezar a los que ya se doblan. Él es justo en todos sus caminos… En este espejo de bondad, descubramos nuestros rostros. Reflexionemos cómo están siendo nuestras actuaciones y quién las está inspirando. Señor, tú has sido bueno con todos, cariñoso con todas tus criaturas. Ayúdanos a ser reflejo de tu bondad aquí en este momento de la historia donde nos toca vivir.

A esta altura de la cuaresma el olor a vida sale a nuestro encuentro. Nos preguntamos: 
1. ¿Mi manera de actuar: en quién o en qué se inspira? 
2. ¿Me doy receso para hacer el bien o el bien siempre está operando en mis circunstancias? 
3. ¿Pudo decir que intento ser justo en todas mis acciones? 
4. ¿Mi manera de actuar, lleva consuelo a los demás?