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HACER EL BIEN ENTRE PEDRADAS

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LECTURAS DE HOY: 31/3/23 (Jr 20,10-13; Sal 17; Jn 10,31-42).

El evangelio de este día nos presenta la centralidad de Jesús, que pudiera resumirse en la siguiente expresión: “El Padre está en mí, y yo en el Padre”. Jesús es el rostro, las manos, los pies…, el corazón del Padre. Las obras que hizo en su vida pública, tienen este sello. Pudiéramos considerar a Jesús haciendo el bien en su caminar:
 
… Rescatando la dignidad de los más marginados de la época, devolviendo la salud de los enfermos, pan a los hambrientos, vista a los ciegos, audición a los sordos; haciendo caminar a los paralíticos, liberando a los esclavos y a los poseídos, provocando la conversión profunda del corazón…  Los evangelistas no recogen todas las obras que el Señor hizo en su vida pública. Entonces, con razón, el cuestionamiento que Él hizo a los judíos: “¿Por cuál de estas obras me apedrean?”.
 
Las piedras, según los judíos, no eran por las obras, sino por la identidad filial de Jesús: ser Hijo de Dios. Sin embargo, las obras no se hubiesen hecho sin la fuerza emanada de este vínculo amoroso: Padre-Hijo. Las obras son del Padre y es el Hijo quien recibe las pedradas. Lo que vivió Jesús, en su vida pública, es un espejo de lo que nos espera a nosotros cuando tomamos en serio nuestro bautismo.
 
Como el profeta Jeremías, la persona honesta con Dios escucha el cuchicheo de la gente. Le buscan algo a ver de dónde cojea para delatarlo; buscan y no encuentran… porque el Señor está con él como fuerte soldado. Meterse con los protegidos de Dios es un fracaso, porque Dios protege en sí su propia obra.
 
Bien expresa el salmista: “Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza”. Que no nos lastimen las pedradas por la causa de tu Reino. Como Jesús, queremos aprender a escabullirnos de los ataques que no valen la pena enfrentar. Gracias, Señor, porque cuando nos abarcan olas destructoras, tú te conviertes en peña y refugio liberándonos de los fuertes torrentes.  
 
1. ¿Soy una persona que busca líos o mis líos llegan por mi compromiso con el Señor? 
2. ¿Qué me provoca interiormente el que algunas personas desaprueban las obras buenas que intento hacer? 
3. ¿He tirado alguna “piedra” a alguien que se esfuerza por algo bueno? ¿De dónde viene el impulso de tirarla?
4. ¿Qué me dicen los dolores pacientes de María ante las pedradas recibidas por el Hijo?