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SEÑOR, QUE TE PUEDA AMAR ASÍ.

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EVANGELIO DE HOY: 11/4/23 (Jn 20,11-18).

Ya quisiera, Señor, ser como Magdalena; una “mascota” fiel, que no se despegue ni de día ni de noche del lugar donde está su amo. Eso quisiera, no distanciarme de tu pensamiento, de tu presencia. Aunque todos se marchen, luego de haber constatado evidencias, como Pedro y el discípulo amado, desearía fuerzas de amor que me permitan permanecer allí donde está tu rastro.
 
Me gustaría encender el llanto por ti. Que pueda llorar de amor cuando te busque y no te encuentre. Que cuando pregunten por el motivo de mis lágrimas pueda decir que tú eres mi causa. Hay lágrimas, Señor, que hacen surcos en el rostro, y que dejan huellas en el corazón; son lágrimas de fuego, de las cuales sólo los ángeles son testigos; porque son del mundo celeste, no nacidas por caprichos esporádicos.
 
Santa María Magdalena, dame algo de tus lágrimas auténticas. Que mi corazón pueda ser recipiente de ese amor. Eres vivo ejemplo de que donde hubo pecado sobreabundó la gracia. Quien se abre a la gracia y se deja llenar por ella, no mira ni vuelve atrás. Cuando no contempla al Amado, sólo sabe preguntar por Él. Lo busca por todos lados, porque todos los lados le hablan de su Señor.
 
Lo grandioso de esta historia es amar al Señor sin saber que Él es testigo. Ella dice a los ángeles: “Se han llevado a mi Señor”; y al mismo Señor, confundido con el hortelano: “Si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré”. Ya desearía, Jesús, que me descubras buscándote con tanto afán. Y lo más decisivo, que esta búsqueda tope con la pronunciación de mi nombre, con tu acento, con tus labios…
 
… Y que cuando digas mi nombre, Señor, sepa que tú me hablas. Y que cuando te hable se te endulce el corazón… Edúcame, Señor, para que este amor sea santo y verdadero; que como Magdalena comprenda que tú no te privatizas, sino que en ti estamos todos, en comunidad de hermanos.
 
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

1. ¿Qué “amor”, “amores” están ocupando y preocupando mi corazón? 
2. ¿A quién estoy buscando? 
3. ¿Por quién estoy llorando? 
4. ¿Identifico la voz del Señor cuando me llama por mi nombre?